Askatuak Gipuzkoa ha comenzado la temporada de Primera FEB con una victoria y dos derrotas. El último tropiezo, este domingo ante el Movistar Estudiantes (106-76), ha sido el más contundente de un arranque que había comenzado con buenas sensaciones en Granada y que dejó un sabor amargo en el estreno en el José Antonio Gasca frente al Club Ourense Baloncesto.
La diferencia de treinta puntos en el Movistar Arena refleja la distancia que separó a ambos equipos durante buena parte del encuentro. Askatuak Gipuzkoa aguantó el intercambio inicial, pero no encontró soluciones cuando el conjunto madrileño elevó la intensidad defensiva, dominó el rebote y comenzó a imponer su ritmo. Para Sergio García, la derrota debe servir como material de trabajo más que como motivo para precipitar conclusiones sobre una temporada que acaba de empezar.
Quince minutos para competir y el resto para aprender
El partido comenzó con un Askatuak Gipuzkoa valiente, capaz de encontrar espacios cerca del aro y aprovechar el lanzamiento exterior. El primer cuarto terminó con un 27-24 favorable a Estudiantes, después de que los guipuzcoanos mostrasen argumentos para mantenerse dentro del partido. Arraiza aportó velocidad y Ondrej Hanzlik volvió a demostrar su capacidad para amenazar desde fuera.
El encuentro cambió en el segundo periodo. Estudiantes ajustó su defensa, cerró los espacios interiores y castigó las dificultades de los visitantes para contener sus acciones individuales. Un parcial de 12-2 rompió el equilibrio y permitió a los locales alcanzar el descanso con una ventaja de 56-40. La renta siguió creciendo tras el paso por vestuarios y, al comienzo del último cuarto, el marcador ya señalaba un 81-61.
«Hemos tenido una puesta en escena muy positiva para nosotros», reconoció Sergio García tras el encuentro. El técnico situó en torno a los primeros quince minutos el periodo en el que su equipo pudo mantener el nivel del rival. A partir de ahí, admitió que el conjunto guipuzcoano no tuvo respuesta ante la intensidad que fue capaz de imprimir Estudiantes.
El entrenador también puso el foco en las faltas personales, que condicionaron las rotaciones y limitaron sus alternativas. Van Komen y Paukste, dos referencias importantes por su envergadura, llegaron a acumular tres faltas durante el segundo cuarto, una circunstancia que facilitó el ajuste defensivo de los madrileños.
El dominio local se reflejó igualmente en los rebotes, con un balance de 36-21, y en la circulación del balón, con 24 asistencias de Estudiantes. Askatuak Gipuzkoa intentó mantenerse en el encuentro, correr y responder a cada canasta, pero la diferencia física y de ejecución acabó siendo demasiado grande.
Una victoria en Granada que todavía tiene valor
Para entender el inicio liguero hay que volver al estreno del 25 de septiembre. Askatuak Gipuzkoa comenzó el campeonato con una victoria de mérito en la pista del Covirán Granada por 76-82. Aquel triunfo confirmó que el equipo podía trasladar a la competición el trabajo realizado durante la pretemporada y competir fuera de casa.
Gaizka Maiza fue uno de los grandes protagonistas de aquella noche, con 14 puntos y 7 asistencias, además de 22 créditos de valoración. Su capacidad para generar juego y encontrar a sus compañeros fue una de las claves del triunfo. El equipo supo gestionar un partido exigente y regresar de Granada con una victoria que sigue siendo una referencia positiva para el grupo.
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— Inveready Askatuak Gipuzkoa (@gipuzkoabasket) October 11, 2026
La segunda jornada ofreció una imagen distinta, aunque también competitiva durante muchos minutos. El Club Ourense Baloncesto se impuso por 86-90 en el Gasca, en un encuentro que Askatuak Gipuzkoa había comenzado dominando. Los donostiarras cerraron el primer cuarto con un favorable 29-20 y llegaron al descanso todavía por delante, 45-50, pero no consiguieron sostener esa ventaja.
Ondrej Hanzlik firmó una actuación destacada con 23 puntos, 5 rebotes y 28 créditos de valoración. El checo se confirmó como una de las principales referencias ofensivas del equipo, aunque su aportación no fue suficiente para evitar una derrota que se decidió en los últimos minutos.
La comparación entre ambos encuentros permite detectar una primera cuestión que resolver. El equipo donostiarra ha demostrado que puede generar puntos y competir de tú a tú durante tramos importantes, pero todavía le cuesta mantener el control cuando el rival cambia el ritmo o encuentra ventajas. Frente a Ourense, el equipo no supo cerrar un partido igualado; ante Estudiantes, la reacción del adversario fue mucho más difícil de contener.
El ataque ofrece argumentos, pero falta continuidad
Los números de las tres primeras jornadas dibujan un equipo capaz de anotar, pero todavía irregular en defensa. Askatuak Gipuzkoa suma 244 puntos a favor y 272 en contra, con una media de 81,3 puntos anotados y 90,7 recibidos por encuentro. El balance global es de -28 puntos.
La derrota de Madrid pesa especialmente en esas cifras. Antes de ese partido, el conjunto guipuzcoano había promediado 84 puntos anotados y 83 recibidos, con un balance positivo de un punto en la diferencia total. El correctivo ante Estudiantes ha alterado esa fotografía inicial y ha puesto de manifiesto la necesidad de reducir los periodos de desconexión.
No se trata únicamente de encajar menos. Sergio García insiste en construir un equipo más sólido, capaz de mantener un nivel reconocible durante los cuarenta minutos. El propio entrenador admitió que el grupo alterna fases de buen baloncesto con otras de un rendimiento mucho más bajo, algo que en una competición tan exigente se paga con rapidez.
La plantilla, además, cuenta actualmente con once jugadores. Preguntado por la posibilidad de incorporar una pieza más para ampliar la rotación, García evitó convertir esa cuestión en el centro del análisis. «Tenemos que centrarnos y fijarnos en los que somos», señaló, subrayando que el trabajo inmediato pasa por mejorar las prestaciones del grupo disponible.
La profundidad de la plantilla puede convertirse en un factor a vigilar durante la temporada, especialmente cuando las faltas condicionan las rotaciones. Sin embargo, el entrenador prefiere concentrarse en las soluciones que tiene a su alcance y aprovechar los partidos para corregir errores.
Hanzlik y Maiza, dos referencias para crecer
En el apartado individual, los primeros encuentros han dejado dos nombres propios. Gaizka Maiza brilló en Granada con 14 puntos y 7 asistencias, mientras que Ondrej Hanzlik fue el jugador más destacado ante Ourense, con 23 puntos y 28 de valoración. Ambos han ofrecido señales de su capacidad para asumir responsabilidades ofensivas.
Hanzlik volvió a aparecer en Madrid, donde el equipo encontró en él una vía para amenazar desde el perímetro durante el inicio. También fueron importantes los recursos de Arraiza y el juego interior de Van Komen y Paukste, que obligó inicialmente a Estudiantes a modificar su planteamiento defensivo.
No obstante, las actuaciones individuales todavía no se han traducido en una regularidad colectiva. La cuestión no es tanto encontrar un jugador capaz de sumar puntos como conseguir que el equipo mantenga sus ventajas, controle el rebote y responda cuando el rival introduce ajustes.
En ese sentido, los vídeos de los tres partidos ofrecen material útil para el cuerpo técnico. García considera que las derrotas también permiten identificar con claridad las debilidades y encontrar situaciones concretas que trabajar durante la semana.
Palmer Basket, la primera oportunidad para reaccionar
El calendario ofrece a Askatuak Gipuzkoa una oportunidad inmediata para pasar página. El próximo viernes, 16 de octubre, el conjunto guipuzcoano recibirá al Palmer Basket Mallorca Palma a las 20:00 horas en el José Antonio Gasca. Será una nueva ocasión para recuperar sensaciones ante su afición después de dos derrotas consecutivas.
El rival llegará a Donostia tras imponerse por 84-69 al Caja Rural CB Zamora este domingo. Ese resultado supone un aviso para un Askatuak Gipuzkoa que necesitará reducir sus errores y mantener la concentración durante todo el partido. La cita tendrá además un valor importante para comprobar si el equipo es capaz de trasladar a la pista las correcciones trabajadas después de la derrota en Madrid.
Una semana después, el domingo 25 de octubre, llegará otra prueba exigente a domicilio ante el Lucentum Alicante, prevista para las 12:15 horas. La sucesión de encuentros obliga a los de Sergio García a encontrar soluciones sin demasiado margen para detenerse en los resultados anteriores.
El técnico no quiere adelantarse a objetivos de clasificación ni establecer ahora hasta dónde puede llegar el equipo. Reconoce que, por presupuesto, Askatuak Gipuzkoa puede situarse entre los puestos 13 y 15 de la competición, pero también recuerda que el club ha sido competitivo durante buena parte de las últimas temporadas y ha peleado habitualmente por entrar en los playoffs.
«Ahora tenemos que intentar mejorar y no hay más», resumió García. El mensaje encaja con el momento del equipo: tres jornadas son insuficientes para definir su techo, pero sí han servido para identificar el trabajo pendiente.
La victoria en Granada demuestra que Askatuak Gipuzkoa tiene capacidad para competir; el partido ante Ourense, que puede generar ventajas y puntos; y la derrota contra Estudiantes, que necesita aprender a sostener su nivel cuando llegan las dificultades. El siguiente paso será convertir esas lecciones en una actuación más completa ante Palmer Basket. El calendario no espera, y el Gasca volverá a ser el escenario para comprobar la respuesta del equipo.
