La SD Eibar dejó escapar en Ipurua algo más que tres puntos. La derrota por 2-4 ante el Málaga CF, rival directo en la pelea por el playoff, supone un golpe deportivo y también matemático en una fase de la temporada donde cada detalle pesa el doble. Los armeros remontaron el tanto inicial, pero acabaron desbordados en una segunda mitad en la que el Málaga fue superior en ritmo, precisión y lectura del partido.
Remontada con carácter… y un partido que se rompe
El encuentro arrancó con máxima tensión y con un guion que se torció pronto para el Eibar. Un penalti señalado tras revisión permitió a Chupe adelantar a los visitantes. Lejos de venirse abajo, el equipo de Beñat San José reaccionó con personalidad. Sergio Álvarez firmó el empate tras una acción embarullada en el área y, en pleno impulso local, José Corpas culminó la remontada con el 2-1.
Ipurua empujaba y el Eibar parecía haber encontrado el punto emocional del partido. Sin embargo, incluso en ese tramo, el Málaga ya mostraba argumentos ofensivos suficientes como para sostenerse en el intercambio de golpes.
El segundo tiempo cambia todo
Tras el descanso, el encuentro giró por completo. El Málaga dio un paso adelante y convirtió el partido en un ejercicio de dominio progresivo. Las llegadas visitantes se sucedieron hasta que Adrián Niño igualó el marcador en el minuto 65, aprovechando un desajuste defensivo.
El empate dejó tocado al Eibar, que perdió solidez y permitió al Málaga crecer. Darko Brasanac firmó el 2-3 en el tramo decisivo y, ya con el partido abierto, Adrián Niño volvió a aparecer para cerrar el 2-4 definitivo. El equipo armero no encontró respuesta en un segundo acto en el que fue claramente superado.
🗣️ Beñat San José: "Zaleen bultzada ikaragarria."
📊 "Somos positivos, estamos en una buena dinámica y vamos a seguir peleando hasta el final."#BetiArmaginak⚔️ pic.twitter.com/UazRoDbV3s
— SD Eibar (@SDEibar) May 2, 2026
La clasificación aprieta al máximo
Más allá del resultado, la consecuencia directa está en la clasificación de LaLiga Hypermotion. El Eibar llegaba a la jornada en torno a los 61 puntos, en plena pelea por la sexta plaza, con un margen mínimo respecto a varios equipos implicados en la lucha por el playoff. La derrota ante un rival directo no solo supone quedarse sin sumar, sino también ceder el average particular y perder posición frente al Málaga.
El corte del playoff se mueve ahora mismo en una franja aproximada de 63-64 puntos, lo que deja al Eibar a una distancia corta pero exigente, en un contexto donde varios equipos están comprimidos en apenas dos o tres puntos. La igualdad es máxima y cada jornada está alterando el orden de esa zona.
Las proyecciones en este tipo de finales de temporada sitúan el acceso al playoff en torno a los 66-68 puntos. Con cuatro jornadas por disputarse, el Eibar necesita sumar entre siete y nueve puntos para mantenerse con opciones reales, lo que implica acercarse a un ritmo de dos o tres victorias en el tramo final. Tras esta derrota, además, el cuadro armero deja de depender completamente de sí mismo y queda condicionado por los resultados de sus rivales directos.
Sin margen: cuatro partidos para decidirlo todo
El calendario no ofrece respiro. El siguiente compromiso será en Anduva ante el CD Mirandés, un equipo que pelea por la permanencia y que convierte cada partido en un escenario de máxima exigencia. En las jornadas restantes, el Eibar se medirá a rivales que también se juegan objetivos, lo que añade todavía más presión a cada encuentro.
La derrota corta una racha sólida como local y obliga al equipo a reaccionar de inmediato si quiere seguir aspirando al ascenso. La afición, pese al resultado, reconoció el esfuerzo en Ipurua, pero el margen ya es mínimo. El Eibar sigue en la pelea, aunque ahora en una posición más incómoda, obligado a acertar casi sin fallo en un final de temporada donde cualquier tropiezo puede ser definitivo.

