Oyarzabal lidera la reacción de orgullo de la Real ante el Betis

La Real Sociedad evitó una derrota que parecía inevitable gracias a un arreón final lleno de fe, carácter y empuje. El empate a dos frente al Real Betis dejó sensaciones contradictorias en Anoeta: frustración por los errores defensivos y por haber ido durante muchos minutos a remolque, pero también orgullo por la reacción de un equipo que nunca dejó de creer y que terminó encerrando a un rival que acabó pidiendo la hora.

El conjunto txuri-urdin firmó seguramente uno de sus partidos más intensos de las últimas semanas, especialmente en ataque, donde generó ocasiones suficientes como para haber ganado el encuentro. Óskarsson, Barrenetxea, Sergio Gómez y Oyarzabal tuvieron oportunidades muy claras ya en la primera mitad, pero se toparon con un inspirado Álvaro Valles, decisivo para sostener al Betis en los mejores momentos realistas.

Un castigo excesivo para una buena primera parte

El encuentro arrancó con ritmo frenético y ocasiones en ambas áreas. Apenas en el minuto ocho, los de Matarazzo desperdiciaron una acción clarísima en la que Óskarsson y Barrenetxea se plantaron solos ante Valles. El islandés eligió asistir al extremo, pero Aitor Ruibal apareció milagrosamente para salvar bajo presión. Fue el primer aviso serio de una Real valiente, agresiva y muy vertical.

Sin embargo, el Betis golpeó primero. Antony, que había perdonado un mano a mano clarísimo al inicio, encontró el premio en el minuto 38 con uno de esos zurdazos marca de la casa que se cuelan ajustados al palo imposible para Remiro. El brasileño confirmó el enorme momento de forma que atraviesa y volvió a ser diferencial en un equipo verdiblanco que durante muchos minutos jugó con personalidad y enorme calidad técnica.

La sensación al descanso era extraña. La Real había generado más, había dominado largos tramos y había sometido por momentos al Betis, pero se marchaba perdiendo.

El golazo de Abde y la reacción txuri-urdin

Nada más arrancar la segunda mitad llegó el golpe más duro. Abde firmó un auténtico golazo tras una acción individual espectacular, marchándose de Jon Martín y clavando un disparo en la escuadra para el 0-2. El Betis parecía tener el partido completamente controlado y la quinta plaza de Champions más cerca.

Pero la Real no se rindió. Matarazzo agitó el banquillo y el equipo ganó energía con la entrada de Pablo Marín y Sucic. El empuje local fue creciendo y Anoeta empezó a creer en la remontada. Gorrotxategi llegó incluso a marcar en el minuto 63, aunque el tanto fue anulado por fuera de juego tras revisión.

La insistencia terminó teniendo premio. En el 79, Sergio Gómez puso un balón perfecto al corazón del área y Óskarsson apareció para empujar el 1-2. El delantero islandés fue una amenaza constante durante todo el partido y volvió a dejar detalles muy interesantes en movilidad, agresividad y presencia en el área.

A partir de ahí el partido se convirtió en un asedio. El Betis reculó demasiado y la Real encontró espacios para atacar continuamente por bandas. Barrenetxea creció muchísimo en el tramo final y Oyarzabal asumió el liderazgo ofensivo. El capitán, que alcanzó los 100 goles en Liga con la camiseta realista, terminó rescatando el empate desde el punto de penalti en el minuto 91 tras una mano clara de Ruibal dentro del área.

Oyarzabal lidera el orgullo final

El 2-2 incluso supo a poco viendo el desenlace. En el descuento, Valles salvó el tercero con una parada espectacular a Gorka Carrera y Oyarzabal tuvo la victoria en la última acción con un disparo cruzado que rozó el poste.

El capitán realista volvió a ser el alma competitiva del equipo. Marcó, lideró la presión, apareció entre líneas y terminó el encuentro completamente volcado sobre la portería rival. También destacaron Sergio Gómez, muy activo desde el lateral y en centros laterales, y Pablo Marín, que revolucionó el partido desde su entrada.

La Real terminó el choque con mejores sensaciones que resultados recientes, después de una dinámica complicada en la que el equipo llevaba cuatro jornadas sin ganar. El empate no cambia demasiado la clasificación, pero sí deja una imagen mucho más reconocible del conjunto txuri-urdin.

Europa asegurada y tres jornadas para cerrar con buenas sensaciones

La Real Sociedad ocupa actualmente la octava posición con 44 puntos, empatada con el Athletic y todavía con margen para pelear por terminar algo más arriba en el tramo final del campeonato. La clasificación europea ya está asegurada gracias al título copero, pero el objetivo ahora pasa por terminar la temporada con una imagen sólida y recuperar confianza de cara al próximo curso.

El calendario que le queda al equipo donostiarra no será sencillo ante equipos implicados en el descenso. Este jueves visitará Girona, el domingo recibirá al Valencia y cerrará LaLiga el domingo, 24 de mayo, ante el Espanyol en Cornellá.

Después de semanas irregulares y muchas dudas defensivas, la reacción ante el Betis deja al menos una sensación clara: este equipo todavía tiene orgullo competitivo y capacidad para enganchar a Anoeta cuando juega con valentía.