Hay historias deportivas que empiezan muy lejos de los grandes estadios. La de Aritz Aranburu comenzó junto al Cantábrico, en Zarautz, con una tabla pequeña y un niño que parecía tener una relación especial con el mar. Antes de competir en algunas de las olas más famosas del planeta, antes de enfrentarse a los mejores surfistas del mundo y antes de convertirse en el primer surfista vasco en alcanzar el World Tour, Aranburu era simplemente un niño que pasaba más tiempo en el agua que en la arena.
Con el paso de los años, aquella afición infantil se convirtió en una carrera profesional que abrió una puerta hasta entonces prácticamente cerrada para el surf. En 2007 se proclamó campeón de Europa y consiguió clasificarse para el ASP World Tour, entonces la máxima categoría mundial. Un año después se enfrentó por primera vez a los mejores surfistas del planeta. Su trayectoria convirtió a un joven de Zarautz en uno de los grandes nombres de la historia del surf guipuzcoano y vasco.
Un niño que creció mirando al mar
Aritz Aranburu Azpiazu nació el 30 de agosto de 1985. Su relación con el surf comenzó cuando apenas tenía siete años. Según recordaba años después su familia, desde muy pequeño mostraba una facilidad poco habitual para ponerse sobre la tabla y aprovechar las olas de Zarautz.
Su padre, Rafa Aranburu, contó que a los siete años ya habían detectado algo diferente en él. Poco después comenzó a acudir a la escuela de surf de Zarautz, donde tuvo una figura fundamental para su formación: Aitor Francesena, conocido como Gallo.
Francesena empezó a entrenarle de manera continuada cuando Aranburu todavía era un niño. El entrenamiento dejó de ser una simple actividad de verano y pasó a ocupar una parte importante de su vida. A los diez años ya se metía en el agua durante el invierno, algo poco habitual entre los niños de su edad.
El joven surfista empezó a competir y los resultados no tardaron en llegar. Con 12 años conquistó el Campeonato de Euskadi de surf y volvió a ganarlo seis años después. En su adolescencia comenzó además a competir fuera del Estado y a entrar en contacto con el circuito europeo. El salto internacional estaba cada vez más cerca.
De Zarautz a las competiciones internacionales
Aranburu comenzó a representar a España en campeonatos internacionales siendo todavía muy joven. En el año 2000 logró uno de sus primeros grandes resultados internacionales al imponerse en una competición celebrada en Capbreton, en Francia.
Aquellos años fueron importantes para su crecimiento. El surfista guipuzcoano comenzó a viajar con mayor frecuencia y a enfrentarse a rivales de distintos países. En 2002 también consiguió buenos resultados en el campeonato Euro-Africano, con una victoria en Namibia y un segundo puesto en Sudáfrica. Ya no era únicamente una de las jóvenes promesas de Zarautz. Empezaba a hacerse un nombre dentro del surf europeo. La siguiente meta era mucho más ambiciosa: competir contra los mejores del mundo.
2006: una victoria que cambió su trayectoria
Uno de los primeros grandes golpes sobre la mesa llegó en 2006, cuando Aranburu ganó el Hang Loose Pro de Fernando de Noronha, en Brasil, una prueba del circuito clasificatorio mundial. La victoria tuvo un valor especial por el escenario y por el nivel de la competición. Fernando de Noronha era uno de los lugares de referencia del circuito y sus olas exigían un surf de alto nivel técnico.
Aranburu terminó imponiéndose en la prueba y se convirtió en el primer surfista guipuzcoano en ganar aquel campeonato. El triunfo confirmó que el zarauztarra podía competir y ganar fuera de Europa. Pero lo mejor todavía estaba por llegar.
2007, el año que cambió la historia
Si existe una temporada que define la carrera de Aritz Aranburu, esa es 2007. El surfista de Zarautz comenzó el año con una victoria en Brasil y siguió acumulando resultados importantes en el circuito WQS, la competición que servía entonces como puerta de entrada al World Tour. También ganó el Pro Surf de Zarautz, un triunfo especialmente significativo porque llegó en casa, delante de su público y en las mismas olas en las que había aprendido a surfear.
Su regularidad durante aquella temporada le permitió alcanzar los primeros puestos del ranking mundial de clasificación. Terminó el año entre los mejores del circuito y logró el objetivo que llevaba persiguiendo durante años: clasificarse para el ASP World Tour.
Aquel logro tuvo una dimensión histórica. Aranburu se convirtió en el primer surfista vasco en acceder al circuito mundial y en uno de los primeros guipuzcoanos en alcanzar la máxima categoría del surf profesional. Algunas referencias de la época lo situaron además como el quinto europeo en conseguirlo. El año todavía guardaba otro premio.
Aranburu se proclamó campeón de Europa en 2007. El título continental confirmó que aquel salto al máximo nivel no era fruto de una temporada aislada, sino el resultado de años de trabajo y de una progresión sostenida. Con solo 22 años, el surfista guipuzcoano había pasado de las playas de Zarautz a ganarse un lugar entre los mejores del planeta.
El debut entre los mejores del mundo
En 2008 llegó el momento que había perseguido desde niño: competir en el World Tour. La temporada comenzó en Australia, en el Quiksilver Pro Gold Coast. Al otro lado de la línea de salida ya no estaban únicamente los mejores surfistas europeos. Aranburu compartía circuito con auténticas leyendas del surf mundial.
El salto deportivo era enorme. El World Tour obligaba a competir en algunos de los escenarios más exigentes del planeta y contra surfistas acostumbrados a vivir en ese nivel de competición. Pero el debut no fue sencillo.
Una lesión de rodilla sufrida durante la primera etapa complicó su temporada y le obligó a perderse varias pruebas. Poco después también tuvo problemas en el tobillo. Las lesiones llegaron precisamente cuando debía afrontar el año más importante de su carrera. Aun así, Aranburu consiguió mantenerse en la lucha por conservar su plaza en la élite. Había llegado hasta allí y no estaba dispuesto a marcharse sin pelear.
Cuando el surf dejó de ser una promesa
La importancia de aquella etapa no se mide únicamente por los resultados obtenidos en cada manga. Aranburu había conseguido algo que durante años parecía reservado a surfistas de países con una tradición y una industria mucho mayores. Australia, Estados Unidos, Brasil o Francia contaban con estructuras profesionales consolidadas. Desde Zarautz, en cambio, había construido su carrera alrededor de una combinación de talento, entrenamiento y una enorme dedicación. Su historia también ayudó a cambiar la percepción del surf en Euskal Herria.
El joven que había comenzado a entrenar en Zarautz pasó a viajar por Australia, Brasil, Estados Unidos, Europa y otros destinos del circuito. Sus rivales ya no eran únicamente los mejores surfistas nacionales o europeos: eran los nombres que hasta entonces había visto como referentes. El propio Aranburu había crecido admirando a surfistas como Kelly Slater, Andy Irons o Tom Curren. Ahora compartía olas y competiciones con ellos.
De competir a abrir camino
La llegada de Aranburu al máximo nivel tuvo además un efecto que fue más allá de sus propios resultados. Durante los años siguientes se convirtió en una referencia para las nuevas generaciones de surfistas vascos. Su figura apareció vinculada a proyectos de formación y divulgación del deporte y, en 2012, ejerció como director deportivo de la academia del programa de televisión «Cracks del Surf», grabado en torno a la escuela de surf de Zarautz.
Aquello encajaba con una evolución natural de su trayectoria: después de haber abierto una puerta, empezar a ayudar a quienes querían cruzarla. El surf vasco ya no tenía que mirar necesariamente hacia Australia, Estados Unidos o Brasil para encontrar referentes. Tenía uno en casa.
Una carrera marcada por el riesgo
Hay otra faceta de Aranburu que ayuda a entender su perfil como surfista. Además de la competición, siempre ha mostrado una especial atracción por las olas grandes. Durante su carrera llegó a participar en sesiones en algunos de los escenarios más exigentes del planeta. Entre ellos, Waimea Bay, en Hawái, una de las olas más míticas del surf de grandes dimensiones.
En diciembre de 2009 estuvo en Hawái junto a Ibon Amatriain durante la preparación del Eddie Aikau, una de las pruebas más prestigiosas del mundo de olas grandes. Ese gusto por las condiciones extremas completaba el perfil de un surfista que nunca se limitó a una sola faceta de la disciplina. Competidor, especialista en olas grandes, referente para las nuevas generaciones y uno de los nombres que ayudaron a colocar a Euskadi en el mapa internacional del surf.
El legado de un pionero
Aritz Aranburu no terminó convirtiéndose en una estrella mundial del tamaño de los grandes campeones que dominaron el surf durante su generación. Su verdadero mérito fue otro: conseguir llegar hasta allí desde un lugar que no tenía una tradición comparable con las grandes potencias mundiales del deporte.
Su campeonato de Europa de 2007, su victoria en Fernando de Noronha, su triunfo en Zarautz y, sobre todo, su clasificación para el World Tour forman parte de una misma historia. La historia de un niño que empezó a surfear con siete años, que convirtió las playas de Zarautz en su escuela y que terminó viajando por el mundo para enfrentarse a los mejores.
Cuando Aranburu llegó al World Tour, no llevaba solamente una tabla bajo el brazo. También llevaba consigo el nombre de Zarautz, de Gipuzkoa y de todo un territorio que había encontrado en el Cantábrico una de sus grandes escuelas deportivas. Por eso, más de una década después de aquel salto histórico, el nombre de Aritz Aranburu sigue teniendo un significado especial en el surf de Gipuzkoa. Fue uno de los primeros en demostrar que desde Zarautz también se podía llegar a la cima.
