El Inveready Gipuzkoa Basket cayó derrotado este domingo ante Alimerka Oviedo Baloncesto por 75-83 en el segundo encuentro de la eliminatoria de playoff y viajará a Asturias obligado a ganar para seguir con vida. El 0-2 deja al conjunto donostiarra al borde del abismo después de un partido marcado por dos factores evidentes: el desacierto inicial del GBC y una actuación arbitral que terminó por desesperar a todo el Gasca.
El equipo guipuzcoano arrancó muy frío, superado por la intensidad de un Oviedo mucho más enchufado desde el salto inicial. Los visitantes encontraron situaciones cómodas desde el perímetro y castigaron cada pérdida local con transiciones rápidas. El primer cuarto, cerrado con un preocupante 13-24, obligó al GBC a remar desde demasiado pronto. El problema no fue únicamente el marcador. También la sensación de impotencia. Cada contacto parecía caer del lado visitante y el pabellón comenzó a calentarse muy pronto con decisiones difíciles de entender.
Reacción insuficiente
Aun así, el GBC no se dejó ir. Tiró de orgullo, de carácter y de un Ondrej Hanzlik enorme en los momentos más delicados. El exterior firmó 17 puntos, 6 rebotes y 18 de valoración, siendo el jugador más destacado de los locales junto a un combativo Tate, que terminó con 18 puntos y 8 rebotes. Los de Sergio García crecieron en el segundo y tercer cuarto, ajustaron atrás y llegaron a reducir diferencias cuando el partido parecía roto.
🏀 𝐇𝐢𝐫𝐮𝐠𝐚𝐫𝐫𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐮𝐫𝐝𝐞𝐧𝐚 – 𝟓. 𝐦𝐢𝐧𝐮𝐭𝐮𝐚 | 𝐓𝐞𝐫𝐜𝐞𝐫 𝐜𝐮𝐚𝐫𝐭𝐨 – 𝐌𝐢𝐧𝐮𝐭𝐨 𝟓
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🆚
Alimerka Oviedo 59💙 #DenokBat | #HiruBiBatTaldeBat | #GureIndarraZara pic.twitter.com/iejvtf3Bt5
— Inveready Gipuzkoa Basket (@gipuzkoabasket) May 17, 2026
El Gasca empujó como en las grandes tardes y el equipo respondió con energía. McGhie aportó desde el banquillo, Ngom volvió a dominar el rebote y por momentos el encuentro entró en ese terreno emocional donde el GBC suele sentirse cómodo. Pero cada intento de acercamiento terminaba acompañado de alguna acción polémica. Protestas constantes, faltas señaladas en momentos clave y una sensación generalizada de desigualdad de criterio acabaron sacando del partido tanto al banquillo como a la grada.
Oviedo, mucho más sólido mentalmente en los minutos decisivos, supo jugar mejor sus cartas. Hermanson apareció con cuatro triples fundamentales, Lobaco castigó cada desajuste y los asturianos encontraron la serenidad necesaria para cerrar el encuentro sin sufrir en exceso en el tramo final. El 16-14 del último cuarto refleja bien cómo el partido terminó embarrado, tenso y lleno de interrupciones.
Yon González explota: «Merecemos un poquito más de respeto»
La indignación local quedó reflejada también en la rueda de prensa posterior. El segundo entrenador, Yon González, felicitó primero a Oviedo por las dos victorias antes de lanzar un mensaje muy claro sobre lo sucedido durante el encuentro. Sin querer entrar directamente a valorar decisiones concretas, el segundo técnico pidió «un poquito más de respeto» para un equipo que terminó quinto en liga regular y que, según dejó entrever, no está recibiendo el trato que merece en esta eliminatoria.
González quiso además agradecer el esfuerzo de sus jugadores y el apoyo de una grada que no dejó de creer pese a ir durante muchos minutos por detrás en el marcador. «No se han rendido», insistió Yon, orgulloso de la reacción de un equipo que llegó con opciones reales a los últimos minutos pese a tener el partido muy cuesta arriba desde el inicio.
La serie viaja ahora a Oviedo, donde el GBC buscará agarrarse a la eliminatoria este viernes a las 20:00 horas. Necesitará mejorar muchas cosas sobre la pista, pero sobre todo recuperar la calma y convertir toda la frustración vivida en el Gasca en energía competitiva. Porque si algo dejó claro el segundo partido es que este equipo todavía no piensa entregarse.

