Gonçalo Guedes revive en la Real y conquista de nuevo a Portugal

Hay futbolistas que necesitan un lugar concreto para reencontrarse consigo mismos. A veces no se trata únicamente de fútbol. Tiene más que ver con recuperar la confianza, sentirse importante y volver a disfrutar. Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a Gonçalo Guedes en la Real Sociedad.

El atacante ha regresado a la selección de Portugal y disputará el Mundial 2026 después de varios años alejado del foco internacional. Roberto Martínez le ha incluido en la convocatoria para el torneo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, un premio enorme para un jugador que parecía haberse perdido definitivamente entre lesiones, dudas y cesiones sin continuidad.

Donostia le devolvió al mejor Guedes

La temporada del portugués en Anoeta ha sido la mejor de los últimos años. A sus 29 años, Guedes ha vuelto a parecerse al futbolista que deslumbró en el Valencia y que llegó a ser uno de los atacantes más prometedores de Europa. Sus cifras explican buena parte de su impacto: nueve goles y siete asistencias en 39 partidos oficiales con la Real Sociedad, superando los 2.300 minutos disputados. Pero su influencia va mucho más allá de los números.

En muchos partidos fue el jugador más desequilibrante del equipo. Recuperó el desborde, volvió a ganar duelos en el uno contra uno y ofreció una amenaza constante atacando espacios. Pellegrino Matarazzo le utilizó en ambas bandas e incluso como referencia ofensiva, y Guedes respondió prácticamente en todos los contextos.

Especialmente importante fue su rendimiento en el tramo central del curso, con actuaciones decisivas ante rivales como Atlético de Madrid u Osasuna. En Donostia sienten que no solo recuperaron a un buen futbolista. Recuperaron a un jugador diferencial.

Una carrera marcada por el talento y los altibajos

Nacido en Benavente, Portugal, el 29 de noviembre de 1996, Gonçalo Guedes fue considerado desde muy joven una de las grandes joyas del fútbol portugués. Se formó en la cantera del SL Benfica y debutó profesionalmente con apenas 17 años.

Su explosión llamó rápidamente la atención del Paris Saint-Germain, que apostó fuerte por él en 2017. Sin embargo, fue en el Valencia CF donde alcanzó su mejor nivel antes de llegar a la Real. Allí disputó 178 partidos oficiales, marcó 36 goles y repartió 30 asistencias, convirtiéndose en uno de los futbolistas más queridos por Mestalla.

Después llegó un periodo mucho más irregular. El Wolverhampton Wanderers pagó cerca de 30 millones de euros por su fichaje, pero nunca terminó de asentarse en la Premier League. Entre Wolves, Benfica y Villarreal encadenó lesiones y falta de continuidad. En Inglaterra disputó 51 encuentros y anotó siete goles; en su regreso al Benfica apenas pudo recuperar sensaciones, mientras que en el Villarreal CF dejó algunos destellos sin estabilidad. La Real apareció entonces como una oportunidad inesperada. Y también como el lugar perfecto para reconstruirse.

Un palmarés de élite

Aunque su carrera haya tenido altibajos, Guedes acumula una trayectoria importante en la élite europea. Con el Benfica conquistó tres ligas portuguesas, dos Copas de la Liga y una Supercopa. En Francia ganó la Ligue 1, la Copa de Francia y la Supercopa francesa con el PSG. Además, fue pieza importante en el Valencia campeón de Copa de 2019. Y, por supuesto, la Copa del Rey conseguida por la Real esta temporada ante el Atlético de Madrid en Sevilla.

Con Portugal vivió uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva en 2019, cuando marcó el gol que dio a su selección la UEFA Nations League frente a Países Bajos. Ahora, siete años después de aquella noche en Oporto, vuelve a sentirse importante para su país.

El Mundial como recompensa

La convocatoria de Roberto Martínez tiene un enorme valor por el contexto competitivo que existe en Portugal. Guedes regresa a una selección repleta de talento ofensivo y lo hace después de varias temporadas prácticamente desaparecido del máximo nivel internacional.

Eso sí, llega condicionado por las molestias físicas sufridas en el tobillo tras la final de Copa. En las últimas semanas perdió continuidad y en Portugal existe cierta incertidumbre sobre su estado físico real antes del inicio del torneo. Aun así, el seleccionador portugués ha decidido apostar por él.

Porque cuando ha estado sano, Guedes ha vuelto a demostrar algo que nunca desapareció del todo: sigue teniendo nivel para competir entre los mejores. Y seguramente esa sea la gran victoria de esta historia. Que un futbolista que parecía haberse quedado a medio camino haya encontrado en Donostia el lugar desde el que volver al Mundial.