El Gipuzkoa Basket ya no tiene margen de error. Después de caer en los dos primeros partidos disputados en el Gasca frente al Alimerka Oviedo Baloncesto, el conjunto donostiarra afronta esta noche en Asturias un tercer encuentro con aroma de final absoluta. La serie viaja al Palacio de los Deportes de Oviedo con un 0-2 que obliga al equipo de Sergio García a ganar para seguir con vida en el playoff de ascenso a ACB.
La sensación en Donostia es extraña. Por un lado, la frustración evidente tras dejar escapar dos partidos en casa y las protestas por el arbitraje del segundo encuentro. Por otro, la convicción interna de que la eliminatoria está mucho más igualada de lo que refleja el marcador global. Ese mensaje fue precisamente el que quiso transmitir Sergio García en la previa del choque decisivo.
«El equipo está más cerca de la victoria de lo que pueda parecer», aseguró el técnico guipuzcoano, insistiendo en que las diferencias reales han estado marcadas principalmente por el acierto exterior de Oviedo. «La diferencia en los dos primeros partidos con el tiro de tres puntos es abismal y es en lo que nos tenemos que centrar y mejorar», explicó.
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— Inveready Gipuzkoa Basket (@gipuzkoabasket) May 21, 2026
Recuperar el baloncesto del GBC
El entrenador donostiarra considera que el problema no ha sido tanto competitivo como emocional y de eficacia. El GBC ha reboteado más, ha generado más asistencias y en algunos tramos incluso ha jugado mejor colectivamente, pero no ha conseguido controlar el ritmo ofensivo del conjunto asturiano. Especialmente preocupante está siendo la facilidad con la que jugadores como Lobaco, Parham o Towns están encontrando situaciones cómodas desde el perímetro.
Sergio García insistió en que el equipo necesita «otro tipo de tiros» y volver a encontrar ese baloncesto coral que convirtió al GBC en una de las mejores defensas de la competición durante la temporada regular. También quiso poner en valor la reacción del vestuario después del golpe sufrido el pasado domingo. «Estuvieron fastidiados, pero enseguida se han puesto con los detalles nuevos que hemos propuesto y están mentalizados en el partido», afirmó.
El técnico destacó además la fortaleza humana del grupo en uno de los momentos más delicados del curso. «A nivel equipo es casi inmejorable y estoy muy orgulloso de trabajar con ellos», señaló antes de viajar a Oviedo.
El arbitraje sigue presente
Aunque el foco principal del club quiere estar puesto en el baloncesto, el malestar por lo ocurrido en el segundo partido continúa muy presente dentro de la entidad. El presidente del club, Nacho Núñez, volvió a dejar claro que el Gipuzkoa Basket se siente perjudicado por algunas decisiones arbitrales, aunque evitó entrar directamente en la polémica.
«El otro día tampoco es normal», afirmó el dirigente, recordando además situaciones similares vividas en anteriores playoffs. Núñez explicó que habló con la presidenta de la Federación Española de Baloncesto para trasladar la preocupación del club y reclamó «el máximo nivel» también en el arbitraje.
Pese a ello, el presidente quiso lanzar un mensaje de calma y competitividad. «Aquí no se rinde nadie. Vamos con ilusión, con motivación y vamos a intentar alargar la serie, generarles dudas y ponerles las cosas difíciles», aseguró.
Oviedo espera una fiesta
El ambiente que se encontrará el GBC esta noche será uno de los más exigentes de toda la temporada. Oviedo llega lanzado, con confianza, una enorme conexión con su público y la sensación de estar ante una oportunidad histórica. El propio Nacho Núñez reconoció que en Asturias ya se percibe el partido como una gran celebración.
«Mucha gente piensa que vamos allí como víctimas propiciatorias para una fiesta maravillosa que va a tener Oviedo», comentó con cierta ironía. Pero inmediatamente dejó claro que el Gipuzkoa Basket no piensa asumir ese papel. «Vamos a ver si nos revolvemos y si lo ponemos difícil», añadió.
La temporada del GBC ya ha superado muchas expectativas. El equipo ha firmado una de las mejores ligas regulares del club en los últimos años y ha conseguido reconstruir una identidad competitiva reconocible. Ahora, contra las cuerdas y sin margen de error, buscará demostrar que todavía le queda una última reacción. Porque en el vestuario donostiarra nadie quiere que esta historia termine hoy.

