La FIFA ha aprobado un nuevo marco regulador para el sistema internacional de traspasos que entrará en vigor el 1 de enero de 2027, tras dos años de negociaciones con jugadores, clubes y ligas a raíz del conocido caso Lassana Diarra. La reforma introduce cambios de calado en el mercado futbolístico, entre ellos la participación directa de los futbolistas en las operaciones de traspaso. Los jugadores podrán percibir hasta un 5% del importe de su transferencia y, en el caso de aquellos con salarios inferiores a 150.000 euros anuales, ese porcentaje será obligatorio sobre la compensación fija abonada entre clubes.
La nueva normativa también establece criterios más transparentes para calcular las indemnizaciones por ruptura unilateral de contrato, garantizando como norma general una compensación mínima equivalente al valor residual del acuerdo incumplido. Además, la FIFA refuerza la figura de las cláusulas de rescisión, inspirándose en modelos como el español, y amplía de tres a cinco años la duración máxima de determinados contratos para futbolistas menores de edad formados en sus propios clubes. El organismo defiende que las modificaciones buscan equilibrar los derechos de jugadores y entidades deportivas, al tiempo que adaptan el sistema de transferencias a las exigencias marcadas por la justicia europea.

