Del deporte escolar a la élite: así nacen los campeones de Gipuzkoa

Cada fin de semana, miles de niños y niñas llenan pabellones, campos de fútbol, frontones, piscinas o pistas de atletismo de Gipuzkoa. Muchos nunca llegarán al deporte profesional, pero todos comparten el mismo punto de partida que tuvieron algunos de los mayores referentes deportivos del territorio. Porque antes de levantar títulos, vestir la camiseta de la Real o competir en unos Juegos Olímpicos, todos ellos fueron simplemente escolares disfrutando del deporte.

El modelo de deporte escolar de Gipuzkoa, basado durante décadas en la práctica multideportiva antes de la especialización, ha sido una de las señas de identidad del territorio y ha dado lugar a un intenso debate en los últimos años tras las resoluciones judiciales que eliminaron la obligatoriedad de participar en Multikirola para competir con un club. Aun así, la Diputación mantiene su apuesta por un sistema centrado en la formación integral del menor, en el que participa en torno al 60% del alumnado guipuzcoano.

Mikel Oyarzabal, el niño de Eibar que acabó levantando títulos con la Real

Mucho antes de convertirse en capitán de la Real Sociedad y en uno de los futbolistas más determinantes del fútbol contemporáneo, Mikel Oyarzabal era un niño que alternaba estudios y entrenamientos en Eibar. Formado en el Eibar antes de incorporarse a Zubieta, debutó con apenas 18 años en Primera División.

Hoy supera los 400 partidos con la Real Sociedad, marcó el gol que dio la Copa del Rey de 2020 al conjunto txuri-urdin y también firmó el tanto decisivo que otorgó a España la Eurocopa de 2024. Un recorrido que comenzó mucho antes de los focos, cuando el deporte era únicamente una diversión.

Martín Zubimendi, el talento moldeado con paciencia

La historia de Martín Zubimendi demuestra que no siempre triunfa quien destaca antes. El donostiarra fue creciendo sin hacer ruido, superando todas las categorías de Zubieta hasta convertirse en uno de los mejores mediocentros europeos.

Campeón de la Eurocopa con España en 2024 y habitual en la selección absoluta, su progresión responde a una filosofía muy arraigada en Gipuzkoa: formar deportistas antes que fabricar estrellas.

Maialen Chourraut, la campeona que aprendió en el Urumea

Hablar de piragüismo en Gipuzkoa es hablar de Maialen Chourraut. La donostiarra comenzó siendo una niña que disfrutaba del agua antes de convertirse en la mejor palista del Estado de todos los tiempos.

Su palmarés habla por sí solo: oro olímpico en Río 2016, plata en Tokio 2020 y bronce en Londres 2012, además de numerosos podios internacionales. Detrás de esas medallas hay miles de horas de formación desde las categorías inferiores.

Julen Aginagalde, de Irun a conquistar Europa

El recorrido de Julen Aginagalde también empezó en las pistas escolares de Irun. El pivote se convirtió en uno de los mejores especialistas del mundo y fue pieza clave de la selección española de balonmano.

Campeón del mundo en 2013, campeón de Europa en 2018 y medallista olímpico en Pekín 2008 y Tokio 2020, desarrolló gran parte de su formación antes de dar el salto al Bidasoa y posteriormente a la élite internacional.

Aritz Aranburu, el surfista que rompió todas las barreras

Cuando el surf apenas tenía presencia mediática, Aritz Aranburu ya soñaba con competir contra los mejores del mundo desde las playas de Zarautz.

Se convirtió en el primer surfista del territorio en clasificarse para el circuito mundial de la WSL y abrió el camino para toda una generación de deportistas guipuzcoanos. Su carrera demuestra que Gipuzkoa también puede producir referentes mundiales lejos de los deportes tradicionales.

Del polideportivo al podio

La mayoría de estos campeones tienen algo en común. Antes de especializarse practicaron diferentes disciplinas, convivieron con compañeros de otros deportes y aprendieron a competir sin que el resultado fuera la prioridad.

Ese es precisamente el objetivo del modelo guipuzcoano de deporte escolar: fomentar hábitos saludables, desarrollar habilidades motrices y retrasar la especialización para favorecer una formación más completa del menor.

La cantera que sostiene el deporte guipuzcoano

Detrás de cada campeón aparecen decenas de entrenadores, coordinadores y voluntarios que cada tarde abren pabellones, preparan entrenamientos y acompañan a los escolares durante años. Sin ellos sería imposible explicar el éxito continuado del deporte guipuzcoano.

La Real Sociedad, Bidasoa Irun, Super Amara Bera Bera, los clubes de remo, atletismo, ciclismo, tenis de mesa, rugby, baloncesto o surf reciben cada temporada a jóvenes que comenzaron jugando simplemente por diversión. Solo unos pocos llegarán a la élite, pero todos habrán ganado algo mucho más importante: educación en valores, hábitos saludables y una cultura deportiva que convierte a Gipuzkoa, año tras año, en uno de los grandes viveros del deporte.