La Roja afronta este jueves (21:00 horas) en el Estadio Los Ángeles el primer examen de vida o muerte en la Copa del Mundo 2026. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente se medirá a Austria en los dieciseisavos de final con el objetivo de prolongar una trayectoria impecable en la fase de grupos, en la que ha terminado como líder del Grupo H sin encajar un solo gol. En juego estará un puesto en octavos, donde ya espera el vencedor del duelo entre Portugal y Croacia.
Una España sólida desde la defensa
España ha construido su candidatura al título desde la fiabilidad defensiva. La Roja abrió el torneo con un inesperado empate sin goles ante Cabo Verde, un encuentro en el que monopolizó la posesión pero acusó la falta de acierto en los metros finales. Las dudas desaparecieron en la segunda jornada con una convincente victoria por 4-0 frente a Arabia Saudí, un partido en el que el equipo recuperó su mejor versión ofensiva y mostró una notable eficacia de cara a portería.
El cierre de la fase de grupos confirmó las buenas sensaciones. España derrotó 1-0 a Uruguay en un encuentro muy exigente, asegurándose el liderato del grupo con siete puntos, cinco goles a favor y ninguno en contra. El combinado español es, junto a otras grandes favoritas, una de las pocas selecciones que todavía mantiene la portería imbatida en el campeonato.
Buena parte de esa solidez tiene sello txuri-urdin. Oyarzabal ha sido titular en los tres encuentros y se ha convertido en una pieza indispensable para De la Fuente gracias a su capacidad para equilibrar al equipo. El capitán realista ha participado activamente en la circulación ofensiva y aporta experiencia, movilidad y presión sin balón. Aunque todavía no ha estrenado su cuenta goleadora en el torneo, su peso en el sistema ofensivo sigue siendo fundamental y De la Fuente mantiene plena confianza en uno de los futbolistas más determinantes de los últimos años con la camiseta de España.
Junto a él, Mikel Merino ha vuelto a demostrar su importancia en escenarios de máxima exigencia. El navarro aporta llegada, juego aéreo y capacidad para romper líneas desde segunda línea. Su polivalencia permite al seleccionador modificar estructuras durante los partidos sin perder consistencia. Merino ya sabe lo que es decidir encuentros importantes con la selección y vuelve a presentarse como una de las grandes armas españolas en las eliminatorias.
En el caso de Martín Zubimendi, el donostiarra todavía no ha disputado ni un minuto en lo que llevamos de Mundial. Habrá que ver si De la Fuente cuenta con el jugador del Arsenal formado en Zubieta para el partido de hoy.
Austria, una selección intensa que sobrevivió sobre la bocina
Austria llega a las eliminatorias después de una fase de grupos mucho más accidentada. El conjunto entrenado por Ralf Rangnick comenzó el campeonato con una victoria por 3-1 frente a Jordania, un triunfo que confirmó la agresividad y el dinamismo que caracterizan al equipo centroeuropeo. Sin embargo, en la segunda jornada cayó por 2-0 ante Argentina y quedó obligada a puntuar en la última fecha.
El desenlace no pudo ser más dramático. Austria empató 3-3 ante Argelia gracias a un gol de Sasa Kalajdzic en el minuto 90+6, un tanto que permitió a los austriacos clasificarse para los dieciseisavos de final. El equipo cerró la fase de grupos con cuatro puntos, seis goles a favor y seis en contra, cifras que reflejan tanto su capacidad ofensiva como ciertas fragilidades defensivas.
Rangnick ha moldeado una selección reconocible, basada en la presión alta, la intensidad física y las transiciones rápidas. Austria intenta recuperar el balón muy arriba y acelerar inmediatamente hacia la portería rival. Esa propuesta convierte sus encuentros en partidos abiertos, con un ritmo muy elevado y numerosas situaciones de área.
Marcel Sabitzer continúa siendo el gran referente del combinado austriaco. El centrocampista aporta liderazgo, experiencia y llegada desde segunda línea. Junto a él destacan Konrad Laimer, fundamental en el trabajo sin balón, y el delantero Sasa Kalajdzic, autor del tanto decisivo frente a Argelia y principal referencia aérea del equipo. La velocidad por bandas y la agresividad en la presión son otras de las señas de identidad de una selección que, pese a no partir entre las favoritas, ha demostrado capacidad para competir ante cualquier rival.
España parte con la vitola de favorita, respaldada por una defensa infranqueable y un bloque consolidado. Sin embargo, Austria ya ha demostrado durante el torneo que sabe sobrevivir en situaciones límite. La Roja buscará mantener su firmeza defensiva y apoyarse, una vez más, en la jerarquía de Oyarzabal, Zubimendi y Merino para seguir avanzando en el Mundial.
