España comenzó el Mundial con un resultado que nadie esperaba. La selección de Luis de la Fuente fue incapaz de superar a Cabo Verde (0-0) en Atlanta y cedió sus primeros puntos en un encuentro marcado por la falta de profundidad y la inspirada actuación del veterano guardameta Vozinha, elegido mejor jugador del partido con una valoración de 8,6.
La Roja monopolizó la posesión durante gran parte del choque y pasó muchos minutos instalada en campo rival, pero nunca encontró la velocidad ni la imaginación necesarias para desarmar el sólido bloque africano. El combinado caboverdiano, ordenado y disciplinado, convirtió cada minuto sin encajar en una inyección de confianza hasta completar una de las mayores sorpresas de la jornada inaugural.
Oyarzabal, referencia ofensiva sin premio
Mikel Oyarzabal fue el que tuvo un papel más protagonista desde el inicio. El capitán de la Real Sociedad volvió a ocupar posiciones de ataque y trató de ofrecer alternativas constantes entre líneas. Sin embargo, la falta de espacios y la escasa movilidad colectiva dificultaron su trabajo durante toda la tarde.
El atacante guipuzcoano participó en numerosas acciones de elaboración, pero apenas encontró situaciones claras de remate. España acumuló centros laterales y posesiones largas, aunque pocas veces consiguió conectar con ventaja con sus hombres más adelantados. Como el resto del frente ofensivo, Oyarzabal acabó frustrado ante una defensa que apenas concedió ocasiones.
Merino entró para agitar el partido
Con el marcador inmóvil, Luis de la Fuente recurrió al banquillo en busca de soluciones. Entre los elegidos apareció el ex realista Mikel Merino, que ingresó en la segunda mitad para aportar energía, llegada desde segunda línea y presencia física en los metros finales.
El navarro intentó acelerar la circulación y ofrecer alternativas en el juego aéreo, una faceta que España terminó echando especialmente de menos. Sin embargo, el encuentro ya se había instalado en un escenario favorable para Cabo Verde, cómodo defendiendo cerca de su área y protegido por las intervenciones de Vozinha. La aportación de Merino permitió a España ganar metros, pero no transformar el dominio en ocasiones decisivas.
Zubimendi aguardó su oportunidad
Martín Zubimendi, otro de los nombres vinculados a la Real Sociedad presentes en la convocatoria mundialista, permaneció en el banquillo durante un encuentro en el que La Roja echó en falta claridad en la circulación y una mayor capacidad para acelerar el ritmo cuando el partido se atascó.
El centrocampista donostiarra observó cómo Rodri y Pedri asumían la dirección del juego en una tarde especialmente complicada para el centro del campo español. La selección movió el balón con paciencia, pero rara vez logró romper líneas o generar desequilibrios suficientes para inquietar a la zaga africana.
Vozinha sostiene el milagro caboverdiano
La ocasión más clara de La Roja llegó en las botas de Ferran Torres, que estrelló un remate en el larguero cuando ya se cantaba el gol en las gradas. También aparecieron varias intervenciones de mérito de Vozinha, portero de 40 años y auténtico héroe de una selección que firmó un resultado histórico.
Pedri fue uno de los españoles más destacados, mientras que Rodri volvió a sostener al equipo desde la medular. Sin embargo, ni la entrada de Nico Williams ni la de Lamine Yamal lograron cambiar el rumbo de un partido que se fue consumiendo entre centros laterales y ataques previsibles.
España abandona Atlanta con más dudas de las previstas y la obligación de reaccionar en la segunda jornada. Oyarzabal, Merino y Zubimendi siguen llamados a desempeñar un papel importante en el torneo, pero el estreno dejó claro que el cartel de favorita no garantiza absolutamente nada en un Mundial.
