Es imposible entender el deporte guipuzcoano sin entender el papel que juega la Real Sociedad. Mucho más allá de los resultados deportivos o de lo que ocurre cada fin de semana en Anoeta, el club txuri-urdin se ha convertido desde hace décadas en uno de los grandes motores sociales, económicos y deportivos de Gipuzkoa.
Su influencia va desde los campos de fútbol de barrio hasta la hostelería donostiarra, pasando por la formación de jóvenes deportistas, la identidad del territorio o la manera en la que muchos clubes gestionan hoy sus estructuras deportivas.
Una inspiración para miles de niños y niñas
En Gipuzkoa, miles de jóvenes empiezan a practicar deporte teniendo como referencia a la Real Sociedad. Las camisetas txuri-urdin forman parte del paisaje habitual en colegios, plazas y campos de fútbol de prácticamente cualquier municipio del territorio.
El impacto va mucho más allá de la afición. Para muchos niños y niñas, ver triunfar a futbolistas formados en Zubieta convierte el sueño en algo cercano. Casos como los de Mikel Oyarzabal, Martín Zubimendi, Xabi Alonso o Asier Illarramendi alimentan la idea de que desde cualquier pueblo guipuzcoano se puede llegar a la élite.
Esa conexión emocional fortalece también al deporte base. Gipuzkoa es uno de los territorios con más licencias deportivas por habitante del Estado y el fútbol sigue siendo el deporte más practicado. Solo en fútbol federado, miles de niños y niñas compiten cada fin de semana en el territorio, repartidos entre decenas de clubes y cientos de equipos.
Muchos clubes reconocen que el tirón de la Real ayuda a aumentar inscripciones, mantener la ilusión de los más pequeños y reforzar el vínculo entre familias y entidades deportivas. En numerosos campos guipuzcoanos, especialmente tras grandes temporadas del primer equipo, se percibe un aumento del interés por apuntarse al fútbol base.
La identificación es todavía mayor gracias al peso de Zubieta. La Real Sociedad ha sido durante años uno de los clubes de LaLiga con mayor presencia de futbolistas formados en casa. En varias temporadas recientes, más de la mitad de la plantilla del primer equipo ha estado formada por jugadores de la cantera, algo cada vez menos habitual en el fútbol europeo.
Además, el club mantiene una amplia red de relación con entidades deportivas de Gipuzkoa a través de clubes convenidos y programas de seguimiento, lo que refuerza todavía más su presencia en el día a día del deporte base.
El efecto Zubieta en el fútbol base
La cantera de la Real Sociedad se ha convertido en una referencia para numerosos clubes de Gipuzkoa. El llamado «modelo Zubieta» ha influido en la manera de trabajar de muchas entidades deportivas, especialmente en aspectos relacionados con la formación integral, la metodología o la apuesta por el talento local.
Cada vez son más los clubes que intentan profesionalizar estructuras, mejorar la formación de entrenadores o cuidar aspectos educativos y emocionales inspirándose, en parte, en la filosofía del club txuri-urdin.
La red de clubes convenidos y la relación constante entre la Real y muchas entidades del territorio también han contribuido a elevar el nivel organizativo y competitivo del fútbol base guipuzcoano. La exigencia en la preparación de entrenamientos, el análisis de partidos o incluso la comunicación de los clubes ha crecido enormemente durante las últimas dos décadas.
La propia dimensión de Zubieta refleja también esa importancia. Las instalaciones de la Real cuentan con varios campos de entrenamiento y reúnen diariamente a cientos de futbolistas, entrenadores y trabajadores. Para muchos jóvenes jugadores de Gipuzkoa, llegar algún día a Zubieta representa el gran objetivo deportivo de su infancia.
Un impacto económico que mueve Gipuzkoa
La influencia de la Real Sociedad también tiene una enorme dimensión económica. El club maneja actualmente un presupuesto superior a los 150 millones de euros por temporada y genera actividad directa e indirecta en numerosos sectores del territorio.
Los días de partido, especialmente en encuentros importantes o noches europeas, miles de personas llenan bares, restaurantes y hoteles de Donostia. El Estadio de Anoeta supera habitualmente los 30.000 espectadores y la Real cuenta con más de 36.000 socios, unas cifras muy altas para un territorio del tamaño de Gipuzkoa.
La actividad económica no se limita únicamente a San Sebastián. Aficionados de numerosos municipios del territorio se desplazan regularmente a Anoeta, generando movimiento también en transporte, comercio y hostelería. Además, la celebración de partidos europeos o encuentros de máxima expectación provoca un importante aumento de visitantes llegados desde otros puntos del Estado y del extranjero.
A ello se suma toda la actividad que generan patrocinadores, proveedores, empresas colaboradoras, medios de comunicación, academias, campus deportivos o tiendas vinculadas al club. La Real actúa, en muchos sentidos, como una gran marca territorial capaz de proyectar la imagen de Gipuzkoa al exterior y generar movimiento económico alrededor del deporte.
La presencia del club en competiciones europeas multiplica además la exposición internacional de Donostia y Gipuzkoa. Los partidos del equipo txuri-urdin son seguidos por millones de espectadores en diferentes países, algo que refuerza indirectamente la visibilidad turística y económica del territorio.
La modernización del estadio también ha supuesto una transformación importante para la ciudad. La reforma del estadio convirtió Anoeta en un recinto preparado para acoger grandes eventos deportivos y culturales, aumentando su capacidad y mejorando su impacto económico y social.
Mucho más que fútbol
Aunque el fútbol es el gran eje, la influencia de la Real se deja notar también en otros ámbitos deportivos. La profesionalización de la comunicación, el crecimiento del deporte femenino o la importancia creciente de la cantera son tendencias que muchos clubes guipuzcoanos observan y adaptan a su realidad.
El impulso dado al fútbol femenino por parte de la Real, especialmente tras la conquista de la Copa de la Reina en 2019, ayudó también a aumentar la visibilidad del deporte femenino en Gipuzkoa y a generar nuevas referencias para muchas jóvenes deportistas.
Además, la Real Sociedad funciona como un elemento de unión territorial. Desde pequeños pueblos del interior hasta localidades costeras, el sentimiento txuri-urdin forma parte de la identidad colectiva de miles de guipuzcoanos.
Las celebraciones, los desplazamientos, las finales o simplemente las conversaciones cotidianas convierten al club en un punto de encuentro intergeneracional difícil de igualar en el territorio. La consecución de las dos últimas Copas del Rey en 2021 y en 2026 dejó imágenes históricas en prácticamente todos los municipios guipuzcoanos, reflejando hasta qué punto el club forma parte de la vida social del territorio.
Una parte de la identidad de Gipuzkoa
La Real Sociedad no solo representa a Gipuzkoa sobre el césped. También influye en cómo se vive el deporte, cómo se forman los jóvenes deportistas y cómo se entiende el sentimiento de pertenencia dentro del territorio. Porque, en muchos sentidos, la historia reciente del deporte guipuzcoano también se explica a través de la historia de la Real.

