En Gipuzkoa hay un debate que ya no es solo deportivo, sino educativo. En los patios y polideportivos se está decidiendo si un niño de 8 años debe elegir ya su camino (fútbol, baloncesto, balonmano…) o si, por el contrario, debe seguir probando. La filosofía de programas como Multikirola o Eskola Kirola es clara: cuanto más amplio sea el abanico, mejor será el desarrollo.
Pero la realidad empieza a tensionar ese modelo. En el último curso, más de 5.000 menores en Gipuzkoa han optado por una práctica especializada y monodeportiva, mientras el programa Multikirola ha perdido miles de participantes. No es solo una cuestión de cifras. Es una señal de cambio cultural.
Lo que dice la ciencia (y no siempre gusta escuchar)
Durante años, el imaginario colectivo ha sostenido que cuanto antes se especializa un niño, más probabilidades tiene de llegar a la élite. Sin embargo, la investigación científica lleva tiempo desmontando esa idea. Un grupo de expertos respaldado por universidades vascas ha sido tajante: la especialización temprana «no garantiza el alto rendimiento ni es necesaria». Más aún, advierten de que tiene «efectos negativos y significativos sobre el rendimiento» a largo plazo. El mensaje es incómodo para muchos clubes y familias: empezar antes no implica llegar más lejos.
Lesiones, abandono y frustración
Los riesgos no son solo teóricos. La literatura científica y los expertos coinciden en tres grandes consecuencias.
La primera es física. La repetición constante de los mismos gestos deportivos desde edades tempranas aumenta el riesgo de lesiones por sobreuso. El cuerpo de un niño no está diseñado para la especialización.
La segunda es psicológica. Cuando todo gira en torno a un único deporte, la presión aumenta. Y con ella, el desgaste. De hecho, distintos estudios apuntan a que la especialización precoz está relacionada con mayores tasas de abandono en la adolescencia.
La tercera es formativa. Limitar experiencias reduce habilidades. El propio concepto de desarrollo deportivo defiende que los niños deben pasar por una fase de exploración antes de elegir.
Dicho de otra forma: especializar demasiado pronto es, en muchos casos, cerrar puertas antes de tiempo.
El modelo guipuzcoano: una rareza (con sentido)
Gipuzkoa lleva décadas defendiendo un modelo diferente. Multikirola no es solo un programa, es una filosofía: que los niños de 6 a 12 años practiquen varios deportes antes de decidir. Este enfoque busca algo más que formar deportistas. Pretende formar personas activas, con más habilidades motrices, más experiencias sociales y menos presión competitiva.
No es casual que desde la Diputación se insista en que el programa ayuda a «prevenir la especialización temprana y la explotación precoz del talento». El problema es que ese modelo, durante años obligatorio para acceder a clubes, ha sido cuestionado judicialmente. Y desde entonces, el equilibrio se ha roto.
Menos Multikirola, más especialización
Los datos recientes dibujan un cambio de tendencia. Tras las resoluciones judiciales, la participación en Multikirola ha caído un 18,2%, mientras crece la práctica en escuelas deportivas de clubes. El resultado es inmediato: más niños eligen antes. Y el sistema se polariza.
Al mismo tiempo, instituciones y expertos alertan de que esta transición puede tener efectos a medio plazo: menos diversidad deportiva, más presión competitiva y, paradójicamente, menos rendimiento global.
Entre la libertad y la responsabilidad
El debate de fondo es complejo. Por un lado, las familias reclaman libertad para elegir. Por otro, las instituciones defienden un modelo educativo que prioriza el desarrollo integral. Las Juntas Generales de Gipuzkoa han sido claras al pedir que se mantenga el espíritu pedagógico del sistema. Porque en el fondo la pregunta no es deportiva. Es educativa. ¿Debe un niño decidir su futuro deportivo a los 8 años?
Jugar más, elegir después
Quizá la clave esté en entender que el deporte escolar no es una cantera, sino una etapa. Una fase donde lo importante no es destacar, sino descubrir.
El modelo guipuzcoano no niega la especialización. Solo la retrasa. Y lo hace apoyado en una idea cada vez más respaldada por la evidencia: los mejores deportistas no suelen ser los que antes eligen, sino los que más experiencias acumulan. En tiempos de prisas, Gipuzkoa propone ir más despacio. Y, tal vez, llegar más lejos.

