El Gipuzkoa Basket afronta este domingo a las 18:00 horas en el José Antonio Gasca de Donostia una cita con aroma a despedida… y a lo que está por venir. El duelo ante Hestia Menorca será el último partido de liga regular en casa antes de que arranque el exigente camino del playoff en Primera FEB. Un contexto que convierte el choque en algo más que un trámite: es una oportunidad para ajustar sensaciones, consolidar automatismos y reforzar la conexión con la grada.
Un rival de alto nivel para medir el momento real
No habrá concesiones. Menorca llega como uno de los equipos más completos de la categoría, con una estructura sólida y múltiples recursos en ambos lados de la pista. Así lo ha reconocido Sergio García en la previa, subrayando el nivel del conjunto balear: «Es una de las grandes plantillas de la competición, con una rotación muy larga y un equipo muy bien estructurado».
El técnico donostiarra puso el foco en la figura de Lucas Zurbriggen, al que definió como «probablemente el base con más impacto dentro de su equipo en la liga», destacando además su capacidad reboteadora y su liderazgo en el ritmo de juego. Junto a él, nombres como Littleson o Lobo elevan el nivel de amenaza ofensiva, capaces de romper partidos con acciones individuales de gran dificultad.
«Es un equipo táctico, tanto en ataque como en defensa. Tenemos que estar preparados para hacer una buena lectura de lo que proponen», insistió García, consciente de que el partido exigirá concentración y esfuerzo sostenido.
Afinar antes del momento decisivo
Con la clasificación para el playoff ya asegurada, el objetivo del GBC es claro: llegar en la mejor posición posible y, sobre todo, en el mejor estado competitivo. «Para intentar quedar en la mejor posición posible debemos hacer un buen partido contra Menorca», explicó el entrenador.
La semana de trabajo ha dejado sensaciones positivas dentro del vestuario. El equipo ha entrenado con buen ritmo, aunque no exento de contratiempos físicos. Aitor Zubizarreta será baja confirmada, mientras que Nacho Varela y Giorgi Korsantia evolucionan favorablemente y podrían entrar en la convocatoria. «Confiamos en que lleguen mejor de lo que lo hicieron el último partido», apuntó García.
El Gasca, factor diferencial
Más allá de lo táctico y lo físico, el encuentro tendrá también un componente emocional evidente. Será la última vez que el GBC juegue en casa antes de la fase decisiva, y el técnico no dudó en lanzar un mensaje directo a la afición.
«Que vengan a jugar con los chicos, que les arropen, que estamos en una parte muy interesante de la temporada», pidió. El entrenador recordó que, aunque el equipo cuenta con jugadores experimentados, también hay muchos que vivirán por primera vez un playoff de estas características. «Seguro que agradecen sentirse arropados para dar un plus», añadió.
El domingo, el Gasca no solo despedirá la liga regular. Será también el escenario donde el Gipuzkoa Basket quiera reafirmarse, medir su ambición y enviar un mensaje claro antes de que empiece lo verdaderamente importante. Porque lo que está en juego ya no es solo un partido, sino la manera de llegar al momento clave del curso.

