El Arsenal de Arteta: defender la Premier y conquistar Europa

La temporada pasada cambió definitivamente el estatus del Arsenal en el fútbol europeo. Después de varios años llamando a la puerta, el conjunto de Mikel Arteta volvió a proclamarse campeón de la Premier League y alcanzó la final de la Liga de Campeones, donde rozó un título que se escapó por pequeños detalles. Aquella campaña confirmó que los «gunners» ya no son únicamente un equipo atractivo o en crecimiento. Son un aspirante real a todos los grandes títulos.

Ahora llega el desafío más complicado. Defender una Premier League siempre resulta más difícil que conquistarla por primera vez. Además, el Arsenal afronta una temporada cargada de exigencia física tras un verano marcado por el Mundial, en el que varios de sus futbolistas acumularon un enorme desgaste. Arteta lo sabe y por eso insiste en que el equipo necesita evolucionar continuamente para mantenerse por delante de unos rivales que también se han reforzado.

Un campeón que quiere seguir creciendo

A diferencia de otros grandes clubes ingleses, el Arsenal no ha afrontado el mercado con la necesidad de reconstruir su plantilla. La base del campeón permanece intacta y los movimientos realizados buscan aumentar la competencia interna más que modificar el modelo de juego.

Piero Hincapié aporta velocidad, agresividad defensiva y una notable capacidad para sacar el balón jugado desde atrás. Illan Meslier amplía las alternativas en la portería, mientras que Christos Tzolis llega para ofrecer más desequilibrio y gol en los últimos metros. Son incorporaciones pensadas para elevar el nivel competitivo de una plantilla que aspira a luchar por cuatro competiciones durante toda la temporada.

Al mismo tiempo, el club ha dado salida a futbolistas como Leandro Trossard, Jakub Kiwior o Karl Hein, manteniendo una política de renovación gradual sin alterar el núcleo que ha llevado al Arsenal de nuevo a la cima del fútbol inglés.

La consolidación del proyecto Arteta

Cuando Mikel Arteta regresó al Arsenal como entrenador heredó un equipo sin identidad, alejado de la lucha por los grandes títulos y con una plantilla profundamente descompensada. Seis años después, el panorama es completamente distinto.

El Arsenal es probablemente el equipo más reconocible tácticamente de la Premier League. La presión alta, la salida limpia desde la defensa, la movilidad constante de sus centrocampistas y la agresividad tras pérdida forman parte de un modelo perfectamente automatizado.

Arteta ha conseguido algo especialmente difícil en el fútbol moderno: que el colectivo esté siempre por encima de las individualidades. El equipo domina los partidos desde la posesión cuando es necesario, pero también sabe competir en escenarios mucho más físicos. Esa versatilidad fue una de las grandes claves del título liguero conseguido la pasada temporada.

Zubimendi y Merino, talento vasco para dominar el centro del campo

Si existe una zona del campo que simboliza el crecimiento del Arsenal es el centro del campo. Declan Rice continúa siendo el gran sostén del equipo, Martin Ødegaard mantiene su papel como líder creativo y, junto a ellos, la presencia de Martín Zubimendi y Mikel Merino ofrece a Arteta un abanico de recursos difícil de igualar en Europa.

Para el fútbol guipuzcoano, además, ambos representan un motivo de orgullo. Los dos exjugadores de la Real Sociedad retornan al Emirates Stadium convertidos en campeones del mundo después de conquistar el Mundial con La Roja. Junto a David Raya, levantaron el trofeo que confirmó el excelente momento del fútbol español y añadieron una experiencia competitiva que puede resultar decisiva durante una temporada tan exigente.

Zubimendi continúa aportando la pausa, la inteligencia táctica y la precisión en la distribución que ya le convirtieron en uno de los mejores mediocentros de Europa durante su etapa en Donostia. Merino, por su parte, mantiene ese perfil de centrocampista total capaz de dominar el juego aéreo, romper líneas con sus llegadas desde segunda línea y ofrecer equilibrio tanto en ataque como en defensa.

Los retos de una temporada todavía más exigente

El gran enemigo del Arsenal puede no encontrarse en sus rivales, sino en el desgaste acumulado. La temporada pasada exigió un esfuerzo extraordinario a futbolistas como Rice, Saliba, Zubimendi, Gabriel o Ødegaard, que superaron ampliamente los cuatro mil minutos entre club y selección. Tras el Mundial, la gestión física será una de las claves del curso.

A ello se suma una Premier League que vuelve a presentar una competencia feroz. Liverpool, Manchester City, Chelsea o Tottenham han reforzado sus plantillas, conscientes de que destronar al campeón exigirá un rendimiento prácticamente perfecto durante nueve meses.

Arteta también persigue una cuenta pendiente. Después de alcanzar la final de la Liga de Campeones, el siguiente objetivo pasa inevitablemente por conquistar el trofeo que históricamente más se le ha resistido al Arsenal. El club londinense ya ha demostrado que puede competir de tú a tú contra cualquier gigante europeo. Ahora necesita dar el último paso.

El hambre no desaparece

Quizá la mayor virtud del Arsenal actual sea precisamente esa sensación de que todavía no ha alcanzado su techo. La plantilla combina futbolistas en plena madurez con jóvenes de enorme proyección y veteranos que aportan liderazgo sin monopolizar el protagonismo.

El título de la Premier confirmó que el proyecto estaba preparado para ganar. El subcampeonato de Europa demostró que también puede competir con los mejores del continente. El reto ahora consiste en mantener ese nivel cuando todos los rivales salgan al campo con un objetivo común: derrotar al campeón.

El Arsenal ya no juega para demostrar que pertenece a la élite. Ahora juega para mantenerse en ella. Y esa, probablemente, sea la prueba más difícil a la que se enfrentará el equipo de Mikel Arteta durante la temporada 26/27.