De Bournemouth a Turín: el exigente camino europeo de la Real

El sorteo de Europa League emparejó a la Real Sociedad con dos equipos ingleses, un campeón belga, un histórico como el Lyon, un sorprendente ganador de la Copa de Portugal y una Juventus que cerrará la fase liga en Turín. Analizamos qué hizo cada rival la pasada temporada, quién lo dirige y qué futbolistas pueden marcar la diferencia.

La Real Sociedad no tendrá una Europa League de nombres desconocidos ni de trayectos cómodos. El calendario combina dos representantes de la Premier League con uno de los grandes históricos del fútbol continental, un campeón belga que ya ha demostrado que su crecimiento no es una casualidad y varios equipos menos mediáticos que esconden historias mucho más interesantes de lo que su nombre puede sugerir.

El recorrido comenzará el 17 de septiembre en Anoeta ante el Bournemouth y terminará el 28 de enero en Turín, frente a la Juventus. Entre ambos extremos aparecerán el Union Saint-Gilloise, el Lillestrøm, el Olympique de Lyon, el Crystal Palace, el sorprendente Torreense y el Viktoria Plzeň.

Es una fase liga que exigirá a la Real adaptarse a contextos muy diferentes. Del ritmo de la Premier League a los desplazamientos del norte de Europa. De equipos construidos desde el análisis de datos a clubes con una enorme tradición continental. Y, sobre todo, de rivales ante los que la Real deberá asumir el protagonismo a otros en los que tendrá que demostrar su capacidad para competir de igual a igual.

Bournemouth, el primer rival y una nueva etapa tras Iraola

El estreno en Anoeta tendrá un componente especial. El Bournemouth llegará a Donostia para disputar la primera competición europea de su historia después de completar la pasada temporada con un extraordinario sexto puesto en la Premier League.

Gran parte de aquel éxito tuvo nombre propio: Andoni Iraola. El técnico usurbildarra transformó al equipo y convirtió al Bournemouth en uno de los conjuntos más incómodos de Inglaterra, con una propuesta basada en la presión alta, la agresividad sin balón y un fútbol directo y vertical cuando recuperaba la posesión. Su marcha este verano, sin embargo, ha abierto una nueva etapa. El club ha apostado por el alemán Marco Rose, un entrenador con experiencia en equipos como Borussia Dortmund y RB Leipzig.

La identidad del equipo no debería cambiar radicalmente. El Bournemouth quiere seguir siendo intenso y agresivo, aunque Rose aporta una experiencia en la élite europea que puede resultar muy valiosa en una temporada completamente nueva para el club.

Alex Scott es uno de los futbolistas llamados a asumir un papel protagonista. El centrocampista inglés se ha convertido en una de las piezas más interesantes de la plantilla por su capacidad para organizar y llegar a zonas ofensivas. También destacan jóvenes como Ben Gannon-Doak y Rayan, mientras que la presencia de Eli Junior Kroupi, si está recuperado de sus problemas físicos, añade otra amenaza al ataque inglés.

Para la Real, el partido inaugural no será precisamente una toma de contacto amable. Recibir a un equipo inglés siempre implica afrontar un ritmo diferente, y el Bournemouth llegará con la ilusión de quien está viviendo una aventura europea inédita. Empezar ganando en Anoeta sería una manera inmejorable de evitar que esa ilusión se convierta en un problema.

El Union Saint-Gilloise, un campeón construido de otra manera

Pocos clubes representan mejor la transformación del fútbol europeo de los últimos años que el Union Saint-Gilloise. El equipo belga fue campeón de su país la pasada temporada y se ha convertido en una referencia por su capacidad para competir y crecer sin disponer de los recursos de los gigantes tradicionales.

Detrás de ese éxito existe una estructura deportiva profundamente marcada por el análisis de datos. El club ha sabido detectar talento, vender futbolistas importantes y volver a reconstruirse una y otra vez sin perder competitividad. El Union ha convertido esa capacidad de reinvención en una de sus principales fortalezas.

Actualmente está dirigido por David Hubert. En su plantilla destaca Promise David, máximo goleador del equipo la pasada campaña, pero la amenaza ofensiva no termina ahí. El delantero canadiense comparte protagonismo con jugadores como el austriaco Raul Florucz, Kevin Rodríguez, Mohammed Fuseini o el joven sudafricano Relebohile Mofokeng. En el centro del campo aparecen futbolistas de nivel como Adem Zorgane, Darius Olaru o Besfort Zeneli.

Más que un equipo de una única estrella, el Union es un colectivo. Tradicionalmente ha construido su competitividad alrededor de la intensidad, las transiciones y una gran capacidad para castigar los errores del rival.

La visita a Bélgica, el 15 de octubre, será por tanto mucho más exigente de lo que puede parecer desde la distancia. La Real no se encontrará con un gran nombre europeo, pero sí con un campeón nacional acostumbrado a competir en escenarios continentales.

Lillestrøm, el desplazamiento que obliga a mirar más allá del nombre

El viaje a Noruega, apenas una semana después, llegará en uno de esos partidos que pueden esconder más peligro del que inicialmente parece. El Lillestrøm es probablemente el rival menos conocido para el gran público español, pero su presencia en la competición responde a una evolución deportiva que no debe infravalorarse.

El equipo está dirigido por Hans Erik Ødegaard, padre de Martin Ødegaard y un entrenador que ha construido un bloque con una mezcla de futbolistas experimentados y jugadores jóvenes. Su plantilla refleja bien esa combinación. Ruben Gabrielsen y Thomas Olsen aportan veteranía, mientras que nombres como Eric Kitolano, Kevin Krygård o los jóvenes Gustav Nyheim y Linus Alperud representan diferentes recursos dentro del equipo.

El delantero Fredrik Gulbrandsen, con experiencia internacional, es otro de los nombres a seguir, junto a Thomas Olsen, habitual referencia ofensiva. No es un equipo con el potencial económico de los grandes rivales de la Real, pero precisamente por eso el contexto será determinante.

La cita en Lillestrøm exigirá a la Real personalidad. Los desplazamientos al norte de Europa tienen una lógica propia: viajes largos, un ambiente diferente y rivales que entienden estos partidos como una oportunidad excepcional para medirse a clubes de ligas superiores. No será una salida para relajarse.

El Lyon de Paulo Fonseca, talento joven y vocación ofensiva

Si hay un rival que resume buena parte de la dificultad del sorteo, ése es el Olympique de Lyon. El equipo francés conserva el peso de su historia, pero llega además en un momento de reconstrucción interesante.

La pasada temporada fue compleja para el Lyon. El club tuvo que convivir con limitaciones económicas, pérdidas importantes y lesiones, pero Paulo Fonseca consiguió mantener al equipo competitivo y construir una propuesta reconocible. El técnico portugués apuesta por un fútbol de iniciativa, con intención ofensiva y confianza en el talento joven.

La marcha de figuras como Rayan Cherki o Alexandre Lacazette obligó al club a reinventarse. También Malick Fofana, una de las grandes apariciones del Lyon en los últimos tiempos, se encuentra en el centro del mercado de fichajes. La plantilla, por tanto, ha sufrido una transformación considerable.

El Lyon se ha reforzado con futbolistas como Loïs Openda, Mads Bidstrup, Julien Duranville o Noham Kamara. Es una plantilla joven, con talento y margen de crecimiento, pero que también conserva experiencia en posiciones importantes.

El encuentro en Anoeta será uno de los grandes partidos de la fase liga. La Real tendrá delante a un equipo que, como ella, tratará de jugar y dominar. Será un duelo de estilos reconocibles y, probablemente, uno de los encuentros más atractivos del calendario.

Crystal Palace, un campeón europeo en plena transición

El Crystal Palace es uno de los rivales que más ha cambiado en los últimos meses. La pasada temporada fue histórica para el club londinense: conquistó la Conference League después de haber ganado la FA Cup en 2025. Dos títulos consecutivos que transformaron la dimensión competitiva de una entidad acostumbrada durante años a vivir lejos de las grandes conquistas.

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Pero el equipo llega a la nueva temporada con cambios profundos. Oliver Glasner, el entrenador que llevó al Palace a convertirse en un equipo ganador, anunció su salida y la dirección deportiva ha iniciado una nueva etapa con Pierre Sage. Además, varias piezas importantes han abandonado o pueden abandonar el proyecto. Daniel Muñoz, por ejemplo, ha puesto rumbo al Nottingham Forest, mientras que la plantilla ha vivido otros movimientos significativos.

Pese a ello, el Palace conserva futbolistas de enorme nivel. Jean-Philippe Mateta ha sido una de sus grandes referencias ofensivas durante la etapa reciente, mientras que Ismaïla Sarr, Yéremy Pino, Adam Wharton o Eddie Nketiah son nombres capaces de decidir un partido. Mateta, especialmente, dio un salto extraordinario bajo la dirección de Glasner.

El gran interrogante será conocer qué Palace llega a noviembre. El equipo que brilló con Glasner tenía una identidad muy definida, frecuentemente estructurada alrededor de una defensa de tres y transiciones rapidísimas. La llegada de Pierre Sage abre una incógnita sobre cómo evolucionará el proyecto.

Para la Real, Selhurst Park será una de las salidas más difíciles. Por la calidad del rival, por el ritmo del fútbol inglés y porque los partidos europeos en Londres suelen exigir un punto extra de personalidad.

Torreense, la historia más extraordinaria del sorteo

La presencia del Torreense es probablemente una de las grandes historias de esta Europa League. El club portugués, que militaba en la segunda categoría, conquistó la Copa de Portugal derrotando nada menos que al Sporting de Portugal y consiguió así una clasificación histórica para la competición continental.

La dimensión de la hazaña resulta difícil de exagerar. Un equipo de Segunda División levantando la Copa ante uno de los grandes del fútbol portugués y obteniendo un billete directo para la Europa League.

La temporada, sin embargo, no fue sencilla en liga. El Torreense terminó disputando el playoff de ascenso y finalmente no logró subir a la máxima categoría. Ese contraste convierte todavía más peculiar su presencia en Europa: un club que competirá en la segunda división portuguesa mientras visita algunos de los grandes escenarios del continente.

El equipo está dirigido por Luís Miguel Tralhão y cuenta con una historia muy cercana al fútbol vasco. Unai Pérez, portero de Ondarroa formado en Lezama, fue una de las figuras de la conquista copera.

Sobre el papel, será uno de los partidos en los que la Real debe asumir claramente el papel de favorita. Pero el error sería interpretar al Torreense como un simple rival menor. Llegará a Anoeta con la energía de quien está protagonizando una aventura irrepetible y con la certeza de que cada noche europea será una oportunidad para hacer historia.

El Viktoria Plzeň y la experiencia de un especialista europeo

El Viktoria Plzeň es uno de esos equipos que rara vez aparece entre los favoritos, pero que siempre sabe cómo competir en Europa. La pasada temporada terminó tercero en la liga checa y alcanzó la fase de eliminatorias de la Europa League.

El club ha vivido varios cambios en el banquillo durante el último año y la competición continental presenta ahora a Radoslav Kovác como entrenador del equipo. La plantilla cuenta con una combinación de futbolistas experimentados y jóvenes.

Matěj Vydra es probablemente el nombre más reconocible por su trayectoria. El veterano delantero checo aporta experiencia y oficio en ataque, mientras que jugadores como Patrik Hrošovský, Lukáš Červ o Prince Kwabena Adu forman parte de los principales recursos del equipo.

El Plzeň será el último rival que visite Anoeta antes de la jornada final. Esa circunstancia puede otorgar al partido una importancia enorme. Si la Real llega bien situada en la clasificación, será una oportunidad para acercarse a la clasificación. Si no, la presión será considerable.

La experiencia europea del conjunto checo obliga, en cualquier caso, a no confundir menor presupuesto con menor competitividad. Es un equipo acostumbrado a estos escenarios.

La Juventus de Spalletti, el gran cierre en Turín

Y al final del camino aparecerá la Juventus. La Real cerrará la fase liga en Turín, ante uno de los grandes nombres del fútbol europeo. El contexto de ese partido dependerá, naturalmente, de todo lo ocurrido antes. La diferencia entre llegar a la última jornada con los deberes prácticamente hechos o necesitar un resultado en el Allianz Stadium puede cambiar completamente la percepción del calendario.

La Juventus atraviesa también un periodo de cambios. El equipo está dirigido por Luciano Spalletti y ha iniciado una nueva etapa con una plantilla en movimiento. La actualidad del mercado, además, puede modificar todavía algunos nombres importantes antes de que se cierre definitivamente el equipo que competirá durante la temporada.

La Juventus mantiene, no obstante, futbolistas de enorme calidad. Kenan Yildiz representa buena parte del futuro del club, mientras que nombres como Randal Kolo Muani, Nico González, Francisco Conceição o Teun Koopmeiners ofrecen múltiples recursos ofensivos y técnicos. El debut liguero de la nueva temporada mostró precisamente la capacidad del equipo para encontrar soluciones desde diferentes posiciones.

Será, sin discusión, el rival de mayor dimensión histórica del calendario. Pero también un equipo que todavía busca consolidar una identidad tras varias temporadas de cambios y resultados irregulares.

Para la Real, la mejor noticia sería llegar a Turín sin la obligación de jugarse todo a una carta. La peor, que la clasificación dependa de conseguir un resultado en uno de los grandes escenarios del fútbol italiano.

Una Europa que no permite distinguir entre grandes partidos y partidos trampa

El análisis completo del calendario deja una conclusión más compleja que la que ofrece una simple lista de rivales. La Juventus y el Lyon representan el peso de la historia y la calidad de las grandes ligas. Bournemouth y Crystal Palace aportan la exigencia física y competitiva del fútbol inglés. El Union Saint-Gilloise llega como campeón belga y como uno de los proyectos más modernos del continente. El Viktoria Plzeň representa la experiencia de un habitual en Europa.

Y después están el Lillestrøm y el Torreense, probablemente los dos nombres que más fácilmente podrían ser considerados asequibles. Precisamente por eso pueden convertirse en partidos peligrosos. El primero por las condiciones de un desplazamiento al norte de Europa y el segundo por la extraordinaria motivación con la que afrontará una aventura continental histórica.

La Real tendrá que jugar ocho partidos diferentes porque los ocho rivales le obligarán a responder a preguntas distintas. Tendrá que imponer su fútbol ante algunos, resistir el ritmo de otros y demostrar personalidad en escenarios que no admiten distracciones.

La Europa League empezará en Anoeta ante el Bournemouth. Terminará, al menos en su primera fase, en Turín ante la Juventus. Entre ambos partidos habrá cuatro meses y medio de competición y un calendario que, más que una sucesión de rivales, se presenta como un recorrido por algunas de las realidades más interesantes del fútbol europeo actual.

Y ahí estará también una parte importante de la medida de la ambición realista: comprobar si es capaz de competir con todos ellos, independientemente de su nombre, su presupuesto o el escenario en el que tenga que hacerlo.