Xabi Prieto: el donostiarra que convirtió la fidelidad en leyenda

Hay futbolistas que dejan goles, títulos o récords. Y hay otros que terminan convirtiéndose en una parte inseparable de la identidad de un club. Xabi Prieto pertenece a ese segundo grupo.

Nacido en Donostia el 29 de agosto de 1983, Prieto desarrolló toda su carrera profesional en la Real Sociedad. Debutó con el primer equipo en 2003 y disputó 532 partidos oficiales con la camiseta txuri-urdin antes de retirarse en mayo de 2018. Solo cuatro futbolistas han jugado más encuentros con la Real: Alberto Górriz, Juan Antonio Larrañaga, Jesús Mari Zamora y Luis Arconada.

No ganó ningún gran título con el club. Tampoco llegó a disputar un Mundial con la selección española. Sin embargo, pocos futbolistas han representado mejor la relación entre la Real Sociedad y Gipuzkoa durante el siglo XXI.

El niño de Donostia que solo quería jugar en la Real

Prieto llegó a la estructura de la Real procedente del Santo Tomás Lizeoa y pasó por el filial antes de alcanzar el primer equipo. En la Real B disputó 43 partidos y marcó ocho goles. Su debut con el primer equipo llegó el 8 de septiembre de 2003, en un Oviedo-Real Sociedad de Copa del Rey que terminó con victoria donostiarra por 1-2. Tenía 20 años.

A partir de entonces empezó una relación que duraría quince temporadas. Prieto no jugó en ningún otro club. Ni en LaLiga ni en el extranjero. Su carrera profesional comenzó y terminó en Anoeta. Esa fidelidad adquirió un significado especial porque llegó en una de las épocas más complicadas de la historia reciente de la entidad.

En 2007, la Real descendió a Segunda División. Prieto tenía 23 años y era ya uno de los jugadores más importantes del equipo. Durante aquel verano se habló del interés del Athletic Club y de una posible oferta económica muy superior a la que podía realizar la Real. Prieto, sin embargo, quiso centrarse en el objetivo de salvar al equipo y no alimentar la polémica mientras el club se jugaba la permanencia. La temporada siguiente llegó el descenso. Y Prieto se quedó.

Tres años en Segunda

La permanencia de Prieto durante los tres años en Segunda División es uno de los capítulos que mejor explica su figura. No abandonó el barco después del descenso. Tampoco lo hizo cuando el ascenso no llegó a la primera. En las temporadas 07/08, 08/09 y 09/10 siguió siendo una pieza fundamental de la Real.

En la última de aquellas temporadas llegó el momento que cambió de nuevo la historia del club. El 13 de junio de 2010, la Real derrotó al Celta por 2-0 en Anoeta y consiguió el ascenso a Primera. Prieto era el capitán y uno de los rostros de aquel equipo. Había vivido el descenso y tres años después estaba celebrando el regreso a la élite. Muchos años más tarde, cuando recordó su carrera, explicó que nunca había querido simplemente ser futbolista. Quería ser jugador de la Real. La diferencia entre ambas cosas explica buena parte de su historia.

Un futbolista diferente

Prieto jugaba habitualmente como interior derecho o mediapunta. No era un centrocampista de fuerza ni un futbolista construido alrededor de la velocidad. Su fútbol se apoyaba en otra cosa: técnica, conducción, regate, pausa y capacidad para encontrar el último pase.

Era especialmente peligroso cuando recibía abierto en la derecha y encaraba hacia dentro. Su conducción con la pelota pegada al pie le permitía superar rivales sin necesidad de grandes cambios de ritmo. También tenía una relación extraordinaria con el balón parado y, sobre todo, con los lanzamientos de penalti.

Durante su carrera convirtió 25 de los 26 penaltis que lanzó según las estadísticas recogidas de su trayectoria. El único guardameta que consiguió detenerle uno fue Dani Aranzubia, en un derbi contra el Athletic en enero de 2007. La paradoja es que aquel penalti fallado se produjo precisamente cuando Prieto llevaba diez lanzamientos consecutivos convertidos como profesional.

12/13: el año que convirtió a Prieto en capitán de una Real histórica

Si hay una temporada que resume al mejor Xabi Prieto, es la 12/13. Tras la retirada de Mikel Aranburu, Prieto asumió la capitanía de la Real. Philippe Montanier lo desplazó hacia posiciones más interiores y el donostiarra respondió con una de las mejores campañas de su carrera. Marcó nueve goles en Liga. Pero las cifras cuentan solo una parte de aquella temporada.

El 6 de enero de 2013 protagonizó una actuación que todavía forma parte de la memoria reciente de la Real. En el Santiago Bernabéu marcó tres goles contra el Real Madrid. La Real perdió 4-3, pero Prieto se convirtió en el gran protagonista del partido. Fue su primer y único triplete en Primera División. Dos meses después volvió a marcar en un escenario histórico.

El Atlético de Madrid de Diego Simeone llevaba 14 victorias consecutivas como local en Liga. La Real llegó al Vicente Calderón y ganó 0-1 con un gol de Prieto en el minuto 53. El tanto tuvo además polémica porque el donostiarra partió en posición de fuera de juego. Aquella victoria colocó a la Real en puestos de Champions. Y el sueño terminó haciéndose realidad.

El regreso de la Real a la Champions

El 1 de junio de 2013, la Real Sociedad necesitaba ganar al Deportivo de La Coruña en Riazor para asegurarse la cuarta plaza. Lo consiguió por 0-1. Prieto, capitán del equipo, levantó los brazos al terminar el partido mientras la Real celebraba su regreso a la máxima competición europea una década después. Era el mismo jugador que había vivido el descenso a Segunda y el ascenso de 2010.

Ahora estaba llevando a la Real a la Champions. Aquella clasificación fue probablemente el mayor éxito colectivo de su carrera. La Real no levantó ningún trofeo durante su etapa, pero aquella generación dirigida por Montanier terminó cuarta en Liga y recuperó a la entidad para la élite europea. Prieto fue uno de sus principales símbolos.

El especialista desde los once metros

Los penaltis merecen un capítulo propio en la carrera de Prieto. No era simplemente un buen lanzador. Se convirtió en uno de los especialistas más fiables de LaLiga. En 2016, cuando llevaba varias temporadas lanzando penas máximas, su estadística era extraordinaria: 21 goles en 22 lanzamientos en Primera División.

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Su técnica era poco convencional. Había utilizado disparos hacia ambos lados, lanzamientos al centro y también la conocida «paradinha». Esa variedad dificultaba enormemente que los porteros pudieran anticipar su decisión. El único que consiguió descifrarle fue Aranzubia. Prieto no olvidó aquel fallo. Tampoco dejó que condicionara su carrera.

El partido 500

El 25 de agosto de 2017, Xabi Prieto entró en un territorio reservado a las grandes leyendas de la Real. Anoeta recibió al Villarreal y el donostiarra disputó su partido oficial número 500 con el club. Antes del encuentro recibió un homenaje. En el minuto 10, la grada se puso en pie para ovacionar al capitán. Era una referencia al dorsal que había llevado durante buena parte de su carrera.

Pero Prieto no se conformó con recibir el homenaje. Marcó. La Real ganó 3-0 y el capitán anotó el segundo tanto. Después del gol se llevó las manos al escudo. Fue una de esas escenas que parecen escritas para cerrar una historia. 500 partidos con un único club. Y un gol para celebrarlo.

El adiós de un «one club man»

Prieto anunció su retirada el 10 de abril de 2018. Había cumplido 34 años y llevaba tiempo meditando la decisión. En una entrevista explicó que ya había tenido dudas la temporada anterior, pero que entendía que había llegado el momento de dejar espacio a los jóvenes y comenzar una nueva etapa.

Su último partido en Anoeta fue contra el Leganés, el 12 de mayo de 2018. La Real ganó 3-2. El club preparó un homenaje extraordinario. La camiseta llevaba su rostro en el escudo y el estadio entero se volcó con su capitán. Prieto salió al campo en los minutos finales, todavía con molestias de la lesión que había sufrido meses antes. Después del partido tomó el micrófono. Y se emocionó.

Había una frase especialmente significativa detrás de aquella despedida. Durante su discurso recordó la promesa que había hecho a su madre: devolver a la Real a Primera División. Lo había conseguido. 532 partidos, 74 goles y una carrera sin títulos. Las estadísticas de Prieto resumen una carrera extraordinariamente larga.

Con la Real Sociedad disputó 532 partidos oficiales y marcó 74 goles, según los registros del club. En Liga jugó 479 encuentros y marcó 68 goles. Sumó además 33 partidos de Copa, siete de Champions League y diez de competición UEFA, según los registros estadísticos de su trayectoria. Fue internacional sub-21 con España en cinco ocasiones y disputó también 14 partidos con la selección de Euskadi.

Pero existe un dato extraño cuando se observa su palmarés: no ganó ningún título con la Real Sociedad. Su gran generación estuvo cerca. En 2013 consiguió la clasificación para la Champions. En otras temporadas compitió por Europa. Pero las Copas llegaron antes o después de su época. Él mismo lo explicó años después de una manera bastante clara: cambiaría todos los partidos que jugó por haber podido ganar un título con la Real. Paradójicamente, esa ausencia de trofeos no ha reducido su consideración histórica.

Messi, Xabi Alonso y Juanma Lillo

En 2025, Prieto respondió a un cuestionario sobre su carrera y dejó algunas respuestas que ayudan a entender cómo veía su propia trayectoria. Cuando le preguntaron por el mejor futbolista al que se había enfrentado, eligió a Leo Messi. Como mejor compañero de vestuario, escogió a Xabi Alonso. Y cuando tuvo que elegir un entrenador, se quedó con Juanma Lillo, el técnico con el que coincidió en los primeros años de su carrera.

También señaló su debut como su mejor recuerdo como futbolista. No eligió el triplete del Bernabéu. Ni la clasificación para Champions. Ni los 500 partidos. Eligió el primer día. Quizá porque, para Prieto, toda la historia empezó allí.

Una vida lejos del fútbol después de la retirada

Tras dejar el fútbol, Prieto decidió tomarse un tiempo para su familia. Está casado con Amaia Magaña y tiene tres hijos. Durante sus primeros años fuera de los terrenos de juego quiso alejarse parcialmente de la actividad futbolística y pensar qué quería hacer en su nueva etapa.

También desarrolló actividad empresarial y colaboró como embajador de LaLiga. En marzo de 2024 regresó oficialmente a la Real Sociedad, esta vez desde los despachos. El club lo incorporó como representante institucional, con funciones relacionadas con las áreas de ocio, internacionalización, patrocinadores, Fundación y relaciones institucionales. No volvió como entrenador ni como director deportivo. Volvió como Xabi Prieto.

La única camiseta

En una época en la que las grandes carreras suelen medirse por el número de clubes, contratos y títulos acumulados, la trayectoria de Prieto se puede resumir con una cifra diferente: uno. Un club. Una camiseta. Una ciudad. Quince temporadas en el primer equipo, 532 partidos oficiales, 74 goles, un ascenso, una clasificación para la Champions, un triplete en el Bernabéu, un gol en el Calderón para tumbar al Atlético de Simeone y una despedida que convirtió Anoeta en un homenaje colectivo.

No ganó la Liga. No ganó la Copa. No levantó ningún gran trofeo. Pero cuando se habla de los grandes jugadores de la historia de la Real Sociedad, su nombre aparece inevitablemente. Porque Xabi Prieto no necesitó ganar un título para convertirse en leyenda. Le bastó con hacer algo mucho más difícil en el fútbol moderno: ser durante quince años el jugador de la Real Sociedad.