Jokin Aperribay Bedialauneta nació en Donostia en 1966 y llegó a la presidencia de la Real Sociedad el 20 de diciembre de 2008. Su nombramiento se produjo en uno de los momentos más delicados de la historia reciente del club: la Real militaba en Segunda División y se encontraba inmersa en un concurso de acreedores.
Diecisiete años después, Aperribay ya era el presidente más longevo de la historia de la entidad y su mandato se ha prolongado hasta una etapa en la que la Real ha conquistado dos Copas del Rey, ha disputado competiciones europeas de forma habitual y ha transformado por completo su estructura económica y patrimonial, siendo ahora uno de los clubes más valiosos del continente.
Un empresario al frente de la Real
Aperribay no llegó al fútbol profesional desde los despachos de un club. Su trayectoria está vinculada al mundo empresarial y, especialmente, al grupo industrial SAPA, compañía de origen guipuzcoano especializada en sistemas de movilidad y transmisiones para vehículos pesados y militares.
Se incorporó a SAPA a comienzos de los años noventa y desarrolló buena parte de su actividad en las áreas corporativa e internacional. Actualmente figura como CEO de SAPA Placencia Holding, SAPA Placencia y SAPA Operaciones, además de ocupar cargos en otras sociedades del grupo. También es director de SAPA Transmission, compañía con actividad en Estados Unidos. Indra señala que Aperribay ha participado especialmente en la expansión internacional de SAPA y en sus alianzas con empresas como General Dynamics y BAE Systems.
La dimensión empresarial de Aperribay ha crecido de forma considerable en los últimos años. SAPA posee el 7,94% de Indra, participación que convierte al grupo guipuzcoano en uno de los principales accionistas privados de la compañía tecnológica y de defensa. Aperribay ocupa un puesto en su consejo de administración como representante de SAPA.
La Real que encontró en 2008
Cuando Aperribay llegó a la presidencia, la situación era radicalmente distinta de la actual. La Real estaba en Segunda División y había entrado en concurso de acreedores. La deuda concursal rondaba los 41 millones de euros y la entidad atravesaba además una fuerte crisis institucional. La propia historia oficial del club sitúa el 20 de diciembre de 2008 como el momento en el que la Junta de Accionistas aprobó la salida del anterior consejo y convirtió a Aperribay en presidente.
El primer objetivo fue estabilizar el club. El ascenso llegó en 2010, con Martín Lasarte en el banquillo, y la Real regresó a Primera después de tres temporadas en Segunda. A partir de ahí comenzó una transformación que no se limitó a los resultados deportivos. En 2018, el club anunció que había saldado la totalidad de la deuda concursal. Ese mismo ejercicio presentó un beneficio de 28 millones de euros y un patrimonio neto superior a 79 millones.
De la supervivencia económica al presupuesto récord
La evolución económica permite medir mejor el cambio experimentado durante la presidencia de Aperribay. En la temporada 24/25, la Real Sociedad cerró el ejercicio con unos ingresos de 204 millones de euros y unos gastos de 189 millones, lo que dejó un beneficio cercano a 17 millones. Para la temporada 25/26, la Junta General aprobó un presupuesto de 160 millones de euros, el mayor de la historia del club.
La diferencia respecto a 2008 es todavía más significativa si se observa el balance patrimonial. La entidad ha pasado de encontrarse sometida a un proceso concursal a disponer de una estructura financiera que le permite afrontar grandes inversiones en instalaciones y fútbol profesional. El propio club mantiene un portal de transparencia en el que publica presupuestos, cuentas anuales, informes de auditoría y otra información económica y contractual.
Dos Copas del Rey y una presencia habitual en Europa
El palmarés de la Real durante la presidencia de Aperribay tiene dos grandes hitos. El primero fue la Copa del Rey conquistada en 2021, correspondiente a la final de la temporada 19/20 frente al Athletic Club.
El segundo llegó el 18 de abril de 2026. La Real derrotó al Atlético de Madrid en la final de La Cartuja después de un 2-2 tras 120 minutos y una tanda de penaltis que terminó 4-3. Unai Marrero detuvo dos lanzamientos y la Real conquistó así la cuarta Copa del Rey de su historia.
Entre ambos títulos, el club se consolidó además como uno de los habituales representantes de LaLiga en Europa. La etapa de Aperribay incluye varias clasificaciones consecutivas para competiciones continentales y una participación en la Champions League en la temporada 23/24. Imanol Alguacil dejó el banquillo en 2025 después de lograr cinco clasificaciones europeas consecutivas, una Copa del Rey y la participación en la máxima competición continental.
Anoeta y Zubieta
La transformación también se aprecia en las instalaciones. La remodelación de Anoeta convirtió un estadio construido originalmente como recinto de atletismo en un campo de fútbol moderno y completamente integrado en la actividad del club.
Zubieta ha seguido una evolución paralela. La ciudad deportiva se ha convertido en uno de los pilares del proyecto deportivo de la Real y en una pieza fundamental de la política de formación de jugadores. La apuesta por la cantera ha permitido que futbolistas como Mikel Oyarzabal, Martín Zubimendi, Ander Barrenetxea, Jon Pacheco o Jon Gorrotxategi hayan tenido protagonismo en el primer equipo durante la etapa de Aperribay.
Ese modelo también ha generado importantes ingresos mediante traspasos. La venta de jugadores formados o desarrollados en la Real, como Antoine Griezmann, Álvaro Odriozola, Mikel Merino o Martín Zubimendi, ha contribuido a sostener un modelo económico en el que la cantera tiene una importancia estratégica.
Una presidencia marcada por la continuidad
Aperribay ha sobrevivido a varias generaciones de jugadores y entrenadores. Cuando llegó a la presidencia, la Real acababa de descender a Segunda y Juan Manuel Lillo dirigía al equipo. Desde entonces han pasado por el banquillo Martín Lasarte, Philippe Montanier, Jagoba Arrasate, David Moyes, Eusebio Sacristán, Asier Garitano, Imanol Alguacil y, ahora, Pellegrino Matarazzo.
La continuidad ha sido una de las características más reconocibles de su gestión. En 2017, el consejo de administración recibió el respaldo del 98,40% de las acciones presentes en la Junta, mientras que Aperribay obtuvo un 98,21% en la votación correspondiente a su cargo. En diciembre de 2025 cumplió 17 años como presidente y se convirtió oficialmente en el mandatario que más tiempo ha permanecido al frente de la Real Sociedad. Su actual mandato está previsto hasta 2027.
El balance de la era Aperribay
La comparación entre diciembre de 2008 y 2026 explica mejor que cualquier discurso el alcance de su presidencia. Aperribay recibió una Real en Segunda División, con una deuda concursal de unos 41 millones de euros y sometida a un proceso que ponía en cuestión su estabilidad institucional. Hoy dirige un club con un presupuesto récord de 160 millones, casi dos décadas consecutivas de estabilidad en la élite, presencia europea habitual, dos Copas del Rey conquistadas durante su mandato y una estructura empresarial e instalaciones muy diferentes a las que encontró.
Su figura también refleja una peculiaridad de la Real Sociedad: el presidente del club es, al mismo tiempo, un empresario con una importante actividad fuera del fútbol. Aperribay combina la dirección de compañías del grupo SAPA, su presencia en el consejo de Indra y la presidencia de la Real Sociedad.
El balance deportivo no está exento de etapas difíciles ni de decisiones discutidas, pero los datos explican por qué su presidencia ocupa ya un lugar central en la historia contemporánea del club. En 2008, la prioridad era evitar que la Real siguiera hundiéndose. En 2026, el reto es diferente: mantener a un club de Gipuzkoa competitivo frente a entidades con presupuestos muy superiores sin renunciar al modelo basado en Zubieta y en la formación de jugadores. Ese cambio de escenario es, probablemente, el principal legado de Jokin Aperribay.
