El Arsenal comienza este miércoles en Nápoles una nueva aventura en la Champions League. Lo hará con una sensación difícil de ignorar: la de un equipo que ya ha dejado de llamar a la puerta de la élite europea para instalarse definitivamente entre sus habitantes.
La temporada pasada cambió la dimensión del proyecto de Mikel Arteta. Los «gunners» conquistaron la Premier League, rompieron una espera de 22 años por el título inglés y alcanzaron la final de la Champions, donde se quedaron a un paso de tocar el cielo al caer ante el Paris Saint-Germain en la tanda de penaltis. Fue una derrota dolorosa, pero también la confirmación de que el Arsenal ya no es simplemente un aspirante. Ahora quiere más.
El camino europeo de los londinenses comenzará en el Diego Armando Maradona ante el Napoli y continuará con una fase liga que les enfrentará a Lille, Bayern de Múnich, Slavia de Praga, Borussia Dortmund, Real Madrid, Real Betis y Sabah. Un calendario con varios gigantes continentales y suficientes trampas como para exigir desde el primer día la mejor versión de un equipo que llega a la competición como vigente campeón de Inglaterra y subcampeón de Europa.
El Napoli, una prueba de fuego desde el primer día
No habrá periodo de adaptación. El Arsenal se estrena en una de las plazas más exigentes del fútbol europeo, ante un Napoli acostumbrado a competir con personalidad y con una historia reciente marcada por grandes éxitos y cambios constantes.
El conjunto napolitano fue campeón de Italia en 2023 y ha mantenido en los últimos años la capacidad de reunir talento de primer nivel, aunque su trayectoria también ha estado marcada por la irregularidad y las profundas transformaciones de su plantilla. Jugar en el estadio que lleva el nombre de Diego Armando Maradona siempre añade una dimensión especial a cualquier gran noche europea.
Para el Arsenal, además, será una primera prueba de carácter. Arteta sabe que una buena fase liga puede condicionar el recorrido posterior y evitar obstáculos innecesarios en las eliminatorias. La visita a Nápoles, por tanto, es mucho más que un estreno: es una oportunidad para enviar un mensaje.
El Bayern, la memoria de un viejo verdugo
Pocas camisetas pesan tanto en la Champions como la del Bayern de Múnich. El gigante alemán volverá a cruzarse en el camino del Arsenal, esta vez en el Allianz Arena, en un duelo que inevitablemente despierta recuerdos de otras épocas. Durante años, el Bayern representó una pesadilla para los londinenses. Hubo eliminatorias y goleadas que simbolizaron la distancia que separaba entonces al Arsenal de la auténtica aristocracia europea. Pero aquel Arsenal ya no existe.
El equipo de Arteta ha crecido, ha ganado experiencia y, sobre todo, ha aprendido a competir en los grandes escenarios. El Bayern sigue siendo una potencia continental, respaldada por una historia que incluye seis Copas de Europa y Champions League, y por una capacidad casi permanente para regenerarse alrededor de jugadores de clase mundial. Será uno de los grandes exámenes de la fase liga. Y también una oportunidad para comprobar cuánto ha cambiado el Arsenal desde aquellos años en los que viajar a Múnich parecía, casi siempre, una condena.
El Borussia Dortmund y la fuerza del fútbol alemán
La visita del Borussia Dortmund al Emirates promete ser otra de las grandes noches de esta primera fase. El club alemán es uno de los nombres clásicos del continente y cuenta con una Champions en su palmarés, conquistada en 1997, además de una tradición que le ha permitido mantenerse durante décadas entre los equipos más reconocibles del fútbol europeo.
El Dortmund ha vivido en los últimos años entre la capacidad para competir contra cualquiera y la dificultad de mantener durante mucho tiempo a sus mejores futbolistas. Esa constante renovación no le ha impedido seguir siendo un rival incómodo, especialmente en Europa, donde su velocidad, su intensidad y su cultura ofensiva suelen convertirlo en un adversario imprevisible.
Para el Arsenal será un partido de esos que miden el verdadero nivel de un candidato. El Emirates, acostumbrado ya a las grandes noches continentales, volverá a acoger un duelo entre dos clubes que entienden el fútbol desde la ambición y la necesidad de atacar.
El Real Madrid, el gigante que vuelve a Londres
El gran partido de la fase liga llegará el 9 de diciembre. El Real Madrid visitará el Emirates y, con él, llegará toda la historia del club más laureado de la competición. No hay rival europeo con un palmarés comparable. El Madrid ha construido buena parte de su identidad alrededor de la Champions y sigue siendo, por tradición, experiencia y jerarquía, el equipo que nadie quiere encontrarse cuando la competición entra en su territorio más decisivo.
El Arsenal ya sabe, sin embargo, que puede competir contra los grandes. La temporada pasada alcanzó la final y su recorrido continental fue la demostración definitiva de que el equipo de Arteta ha superado la barrera psicológica que durante años le separó de los mejores. El choque con el Real Madrid será también una prueba de madurez. Porque ganar la Premier ha colocado al Arsenal en una posición nueva: ahora no solo quiere desafiar a los gigantes, sino ser considerado uno de ellos.
De Praga a Sevilla, las trampas del camino
La fase liga no se decidirá únicamente en los grandes focos. El Arsenal también tendrá que visitar al Slavia de Praga y al Real Betis, además de recibir a Lille y Sabah. El Lille representa una de esas escuelas competitivas capaces de incomodar a cualquier rival. El fútbol francés ha producido durante años jugadores de enorme talento y el conjunto del norte del país mantiene esa capacidad para competir desde la organización y la intensidad.
El Slavia de Praga, por su parte, obligará al Arsenal a afrontar uno de esos desplazamientos europeos en los que el ambiente y la exigencia física pueden igualar las diferencias sobre el papel. Y el Real Betis será un rival especialmente atractivo para el público. La visita al Benito Villamarín llegará en enero, en una fase en la que cada punto puede resultar decisivo. Los verdiblancos se han consolidado en los últimos años como uno de los equipos habituales en las competiciones europeas y cuentan con una identidad reconocible, una afición apasionada y suficiente talento para complicar cualquier noche.
Sabah completa una ruta continental que llevará al Arsenal por escenarios muy diferentes y que obliga a los ingleses a mantener la concentración. En el nuevo formato de la competición no existen grupos en los que esconderse: cada partido forma parte de una clasificación global y cualquier tropiezo puede tener consecuencias.
Arteta y el equipo que ya aprendió a ganar
Todo conduce inevitablemente a Mikel Arteta. El técnico guipuzcoano ha construido una de las transformaciones más profundas del fútbol europeo en los últimos años. Llegó a un Arsenal que vivía lejos de la pelea por los grandes títulos y ha convertido el proyecto en campeón de Inglaterra y finalista de la Champions.
Su recorrido ha sido gradual. Después de años de crecimiento, reconstrucción y varias temporadas quedándose muy cerca de la Premier, el Arsenal terminó por conquistar el campeonato inglés la pasada campaña. Y lo hizo sin renunciar a la evolución europea, alcanzando una final de Champions que confirmó el salto competitivo de la plantilla.
Arteta ha construido un equipo reconocible, intenso, organizado y con una enorme capacidad para controlar los partidos. La pregunta ahora es diferente a la de hace unos años. Ya no se trata de saber si su Arsenal puede ganar grandes títulos. La cuestión es si puede convertir un éxito en una dinastía.
La defensa del título de la Premier y el asalto a la Champions son los dos grandes objetivos de la temporada. Y el propio Arteta ha dejado claro que considera que el equipo todavía puede elevar el nivel alcanzado el pasado curso.
Merino y Zubimendi, de la gloria mundial a la Champions
En el centro de ese proyecto también están Mikel Merino y Martín Zubimendi. Los dos futbolistas procedentes de la Real Sociedad vivieron un verano inolvidable con La Roja. España conquistó el Mundial de 2026 tras imponerse a Argentina en la final y Merino y Zubimendi regresaron a Londres como campeones del mundo. También David Raya formó parte de aquella generación de futbolistas que añadió una nueva estrella al palmarés de La Roja.
Merino volvió a demostrar durante el torneo su capacidad para aparecer cuando el partido más lo necesita. Su carácter competitivo y su llegada desde segunda línea se han convertido en una de sus grandes virtudes, mientras que en el Arsenal aporta una versatilidad que permite a Arteta modificar el dibujo sin alterar el equilibrio del equipo.
Zubimendi, por su parte, representa otro tipo de influencia. Su lectura del juego, su capacidad para ordenar el centro del campo y su serenidad con el balón encajan en un Arsenal que quiere dominar los partidos desde la posesión, pero también controlar los momentos en los que Europa obliga a sufrir.
El centro del campo de los gunners ha adquirido una dimensión extraordinaria. La presencia de futbolistas como Declan Rice, Merino, Zubimendi, Ødegaard y el recién llegado Bruno Guimarães ofrece a Arteta alternativas de enorme nivel para afrontar una temporada en la que cada competición exigirá algo diferente.
Ødegaard, el capitán que quiere volver a levantar una copa
Y por encima de muchas cosas está Martin Ødegaard. El capitán noruego es una de las grandes referencias técnicas y emocionales del Arsenal. La temporada pasada estuvo marcada en parte por los problemas físicos, pero su liderazgo resultó fundamental en un curso histórico para el club. El título de la Premier y la carrera hasta la final de la Champions consolidaron a una generación que ha crecido alrededor de figuras como Saka, Rice, Saliba, Gabriel, Raya y el propio Ødegaard.
El noruego ha comenzado además la nueva temporada recuperando protagonismo. Su gol en la reciente victoria ante el Chelsea, que mantuvo al Arsenal en la zona alta con pleno de triunfos, fue otra señal de que el capitán quiere recuperar la continuidad que le faltó en determinados momentos del curso anterior.
Para Ødegaard, la Champions tiene además un significado especial. La derrota en la final de la pasada temporada dejó una herida que ningún título nacional puede borrar por completo. El Arsenal estuvo a un penalti de conquistar la primera Copa de Europa de su historia. Ahora quiere volver.
El desafío de conquistar Europa
Ese es, en realidad, el gran objetivo. El Arsenal ya sabe ganar la Premier. Ya sabe competir con los mejores de Europa. Ya sabe lo que es llegar a una final de Champions. Lo único que todavía no conoce es la sensación de levantar el trofeo.
La historia juega en contra. El Arsenal ha sido subcampeón de Europa en dos ocasiones y todavía persigue una corona que sí poseen varios de los rivales que aparecerán en su camino, empezando por Bayern de Múnich y Real Madrid. Pero la trayectoria del equipo de Arteta ha cambiado por completo la perspectiva.
El Arsenal comienza este miércoles en Nápoles una nueva aventura europea con hambre de revancha y con una plantilla que mezcla campeones de Inglaterra, campeones del mundo y futbolistas que ya conocen el vértigo de una final continental. La temporada pasada llegaron hasta la última noche. Esta vez, el objetivo es que la historia termine de otra manera.
