Un fin de semana cualquiera en Gipuzkoa puede dejar una imagen bastante reveladora. Hoteles completos en Donostia. Restaurantes llenos desde primera hora. Familias enteras desplazándose para un torneo de fútbol base. Surfistas llegando desde Francia o Alemania a Zarautz. Grupos de cicloturistas recorriendo la costa. Miles de corredores tomando la salida de una prueba popular. Todo eso tiene algo en común: dinero.
Porque el turismo deportivo se ha convertido en uno de los fenómenos económicos más potentes del territorio. Y además lo hace con una ventaja enorme: genera actividad prácticamente durante todo el año. El turismo ya representa cerca del 8,7% del PIB de Gipuzkoa y mueve a más de 40.000 familias vinculadas directa o indirectamente al sector. Dentro de ese crecimiento, el deporte está ganando cada vez más peso gracias a eventos, competiciones y actividades que atraen visitantes constantemente.
La Behobia: un fenómeno económico de 50 millones
Hablar de turismo deportivo en Gipuzkoa es hablar inevitablemente de la Behobia-San Sebastián. La carrera reúne cada año a cerca de 28.000 participantes y atrae a decenas de miles de acompañantes y espectadores. Dos tercios de los corredores llegan desde fuera del territorio y eso dispara el impacto económico durante todo el fin de semana. Los datos son enormes. Estudios recientes sitúan el impacto económico de la Behobia en torno a los 50 millones de euros para Gipuzkoa. La ocupación hotelera en Donostialdea supera habitualmente el 90%, mientras comarcas como Bidasoa u Oarsoaldea llegan incluso al 93%.
Pero el impacto no se queda solo en hoteles. Restaurantes, bares, comercios, transporte, apartamentos turísticos o sidrerías viven uno de los fines de semana más fuertes del año. Muchos visitantes, además, prolongan su estancia más allá del día de la carrera. Hace años, cuando la prueba rondaba los 20.000 corredores, ya se hablaba de un retorno económico de unos 15 millones de euros. Hoy la dimensión del evento es muchísimo mayor.
El verdadero negocio está en el deporte base
Sin embargo, el gran motor silencioso del turismo deportivo guipuzcoano probablemente no está en los grandes eventos profesionales. Está en el deporte base. Cada fin de semana se celebran decenas de torneos de fútbol, baloncesto, balonmano, atletismo, natación o remo que movilizan miles de personas por todo el territorio. Y ahí el impacto económico es enorme aunque mucho menos visible.
La Donosti Cup es el ejemplo más potente. El torneo internacional de fútbol base reúne cada verano a cientos de equipos y miles de jugadores procedentes de decenas de países. Durante varios días, Donostia y muchos municipios cercanos reciben una auténtica avalancha de visitantes. No solo llegan los futbolistas. Llegan familias completas, entrenadores, acompañantes y aficionados. Eso significa hoteles llenos, apartamentos reservados durante días, consumo en hostelería y un movimiento constante de personas por toda Gipuzkoa.
El impacto de este tipo de torneos suele ser gigantesco. Para entender la dimensión, competiciones similares como la Oviedo Cup superan ya los 8,5 millones de euros de retorno económico anual. Y la Donosti Cup tiene incluso mayor dimensión internacional y volumen de participantes. Además, este tipo de turismo tiene un perfil especialmente interesante: familias que permanecen varios días, gasto repartido en múltiples sectores y consumo constante durante toda la estancia.
Surf, ciclismo y montaña: la otra gran industria
El crecimiento del turismo deportivo no depende únicamente de eventos organizados. También existe un turismo activo que funciona los doce meses del año. Zarautz se ha consolidado como uno de los grandes destinos europeos para el surf. Las playas guipuzcoanas reciben cada año miles de visitantes atraídos por las olas y la cultura surf. A eso se suma todo el negocio que rodea a esta actividad: escuelas, tiendas, alojamientos, restauración o alquiler de material.
Algo parecido ocurre con el ciclismo. Gipuzkoa tiene una cultura ciclista histórica y cada vez atrae a más visitantes nacionales e internacionales que buscan rutas de costa, montaña y puertos conocidos. Eventos como la Clásica San Sebastián o la Itzulia lo confirman. El auge de la bicicleta eléctrica también ha multiplicado este fenómeno. Y el trail running sigue creciendo de forma espectacular. Las carreras de montaña como la Zegama-Aizkorri llenan pueblos pequeños durante fines de semana completos y generan un movimiento económico enorme en zonas rurales que normalmente no viven grandes flujos turísticos.
El deporte ayuda a llenar Gipuzkoa fuera del verano
Uno de los aspectos más importantes del turismo deportivo es la desestacionalización. Mientras el turismo tradicional depende mucho del verano, el deporte genera movimiento económico también en otoño, invierno y primavera. Una carrera popular en noviembre, un torneo en febrero o una competición de surf en marzo permiten mantener hoteles y negocios funcionando fuera de temporada alta.
Eso es precisamente lo que buscan cada vez más las instituciones y el sector turístico: un visitante repartido durante todo el año y no concentrado únicamente en verano. Donostia cerró 2025 con más de 2,1 millones de pernoctaciones y con un crecimiento especialmente importante fuera de temporada alta. El deporte tiene mucho que ver en esa tendencia.
Impacto directo en empleo y economía local
El turismo deportivo no solo mueve visitantes. También genera empleo. Cada gran evento necesita organización, seguridad, transporte, limpieza, montaje, hostelería, comunicación, voluntariado o servicios auxiliares. Y además produce un impacto indirecto enorme en pequeños negocios locales.
La final de la UEFA Europa League celebrada en Bilbao en 2025 sirve como referencia muy clara: generó 52,25 millones de euros de impacto económico y empleo para 844 personas. Aunque Gipuzkoa se mueve en una escala diferente, el funcionamiento económico es exactamente el mismo. El visitante deportivo, además, suele tener un gasto medio superior al turista convencional. Consume restauración, alojamiento, ocio y transporte y normalmente permanece más tiempo en el destino.
Gipuzkoa quiere seguir creciendo
Por eso el territorio lleva años apostando fuerte por atraer eventos deportivos y potenciar el turismo activo. No es únicamente una cuestión deportiva o de imagen. Es economía pura. Cada carrera internacional, cada torneo de cantera o cada campeonato celebrado en Gipuzkoa supone ingresos directos para cientos de negocios y miles de trabajadores.
Y todo apunta a que el fenómeno seguirá creciendo. El auge del deporte popular, el incremento del turismo activo y la capacidad de Gipuzkoa para combinar deporte, naturaleza y gastronomía convierten al territorio en un destino cada vez más atractivo. Porque hoy el deporte ya no solo llena gradas en Gipuzkoa. También llena hoteles, restaurantes y cajas registradoras.

