Gipuzkoa volverá a situarse en el mapa europeo de la movilidad sostenible en 2027. El territorio acogerá, del 4 al 7 de marzo en Donostia, el 23 Congreso Ibérico «La Bicicleta y la Ciudad», una cita de referencia que reunirá a más de 400 participantes y cerca de 80 ponentes de distintos países europeos.
La organización corre a cargo de ConBici junto al Departamento de Sostenibilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, con la colaboración de la Federación Portuguesa de Cicloturismo y Usuarios de la Bicicleta y la asociación local Kalapie.
Un reconocimiento al modelo guipuzcoano
El diputado de Sostenibilidad, José Ignacio Asensio, lo resume con claridad: acoger este congreso «supone un reconocimiento al trabajo realizado en el territorio para impulsar una movilidad más limpia y accesible».
No es casual. Gipuzkoa lleva años desarrollando un modelo propio basado en un Sistema Integral Ciclista que combina infraestructuras, normativa, educación y políticas públicas. La Estrategia de la Bicicleta 2025-2032 es su hoja de ruta, con dos ejes clave: ampliar la red de vías ciclistas y mejorar la intermodalidad con el transporte público.
Mucho más que pedalear: repensar la ciudad
El Congreso Ibérico de la Bicicleta no es solo una cita para amantes del ciclismo. Es un laboratorio urbano. Durante más de 30 años, este encuentro ha servido para debatir cómo transformar las ciudades en espacios más habitables, inclusivos y saludables.
La bicicleta se plantea aquí como una herramienta de cambio: no solo para desplazarse, sino para redefinir el uso del espacio público, reducir emisiones y mejorar la calidad de vida. En ediciones anteriores, ciudades como Zaragoza, Valencia o Barcelona han demostrado que el cambio es posible, independientemente del tamaño urbano.
Gipuzkoa, cultura ciclista consolidada
El territorio guipuzcoano llega a esta cita con credenciales sólidas. Más allá de su tradición industrial ligada a la bicicleta, ha desarrollado una gobernanza singular con espacios como el Consejo de la Bicicleta, donde instituciones y sociedad civil trabajan conjuntamente.
A nivel local, municipios como San Sebastián o Zarautz se han convertido en ejemplos de uso cotidiano de la bicicleta, integrándola en la vida diaria más allá del ocio o el deporte.
Un congreso abierto a la ciudadanía
El impacto del congreso no se quedará en las salas de ponencias. La organización prevé actividades abiertas como salidas en bicicleta y eventos urbanos que implicarán directamente a la ciudadanía. Será, en definitiva, una oportunidad para reforzar la cultura ciclista y convertir durante unos días a Donostia en escaparate europeo de la movilidad sostenible.

